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Octubre 23, 2006
ojo con las consecuencias de las visiones catastróficas
Cuando ví que Chile se situaba en el lugar 100 de 125 países en su nivel de educación en matemáticas y ciencias en el ranking de competitividad del Foro Económico Mundial, no podía creerlo. Algo no me calza en general, entre el diagnóstico catastrófico respecto de nuestra educación y los niveles de desarrollo que el país ha alcanzado en las últimas décadas. Tampoco coincide con la información objetiva respecto de nuestro país en relación a los demás países latinoamericanos. Me alivió la explicación de Augusto López Claros, director de la Red de Competitividad Global del Foro Económico Mundial, quien señaló que este indicador provenía de la encuesta que ellos habían aplicado al sector empresarial chileno, y por lo tanto, no se trata de un dato duro, sino de la percepción de un sector de nuestra sociedad.
Aunque no deja de ser preocupante. Porque si bien es bueno tener altas aspiraciones y ser críticos, no son buenas las consecuencias que se están derivando del pesimismo alarmante en que la elite chilena se embarcó desde hace tiempo. Porque al final lo que ha pasado, es que el sistema educacional, terminó apareciendo como el responsable de todos los problemas que tenemos. Tanto dio el agua al cántaro que éste se rompió.¿Un auto gol? Hoy todo está en discusión: el subsidio a la demanda, la municipalización, la educación privada con financiamiento público, el fin de lucro de la actividad privada en educación, el financiamiento compartido. Y los peor es que como sociedad, nos hemos metido en un debate ideológico muy complicado porque – admitámoslo- las posibilidades de lograr un acuerdo sobre “el sistema” educacional son ilusorias. Así lo demuestra el Informe de avance del Consejo Asesor. Conciliar posiciones entre quienes creen que hay que dejar que funcione el mercado libre y sin trabas y quienes añoran la educación pública de antaño, o lograr coincidir en un diagnóstico común, no será tarea fácil. Para unos, los problemas derivan de la falta de regulaciones, mientras para otros, de las excesivas regulaciones. Por eso, el esfuerzo debiera centrarse en el amplio espacio que hay entre medio de una y otra visión, buscando respuestas a problemas concretos que podrían servir de base para construir un consenso sobre las soluciones a los problemas de hoy. Es allí donde podemos encontrar mayor convergencia. Ojalá haya voluntad para desideologizar esta discusión y acordar cambios que, a partir de la realidad y no de los prejuicios, nos permitan aprovechar la oportunidad que Chile tiene- más que ningún otro país de nuestro continente- de dar un salto en la educación de las nuevas generaciones.
Publicado por mariana Octubre 23, 2006 01:46 PM