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Octubre 23, 2006
protestas estudiantiles injustificadas, pero explicables
Todo indica que hay un consenso bastante generalizado respecto de que las últimas tomas y manifestaciones estudiantiles no tienen justificación. De hecho, no les fue muy bien a los dirigentes en su llamado a paralización del miércoles pasado. El gobierno ha cumplido con lo que se comprometió y el Consejo Asesor tiene un plazo hasta diciembre para dar sus propuestas. Sin embargo que no sean justificables no significa que no tengan explicación. Hay sin duda un contexto que ha contribuido a que los jóvenes no sólo se hayan creído el cuento de ser los líderes de la defensa de una educación pública de calidad, sino también una especie de conciencia ética y crítica de una sociedad que demanda mayores niveles de equidad social.
El respaldo que recibieron hace unos meses atrás los convirtió en héroes nacionales. Sorprendieron a los chilenos con su organización, su valentía, su forma de expresarse, su discurso.
No hubo sector que se atreviera a decir que las tomas eran acciones ilegítimas y hasta cayó un oficial de carabinero por la forma en que se usó la fuerza pública, que no fue muy distinta de cómo se ha usado en los desalojos que se han producido en estos días. Ellos sintieron, tal vez como lo sentimos los jóvenes de los sesenta, que iban a cambiar la realidad. Y la opinión pública y sobre todo el mundo político, sin excepciones, los apoyaron sin reservas.
Por otra parte, si bien los jóvenes tuvieron el mérito de poner en la agenda política el tema de la educación con una fuerza que no tenía, transcurridos varios meses y sin perjuicio de las medidas que ha tomado el gobierno para cumplir la llamada “agenda corta”, para aumentar el presupuesto del 2007 y para avanzar en las conclusiones de la Comisión Asesora Presidencial, lo cierto es que esa agenda sigue estando completamente abierta. Todos los temas están en discusión. El Consejo Asesor está revisando el sistema en sus bases y no se sabe hacia dónde el gobierno quiere empujar las cosas. ¿Vamos a mantener un sistema de subsidio a la demanda? ¿Vamos a tener condiciones y financiamiento distinto para la educación pública y la privada? ¿Qué reformas se van hacer a la LOCE? ¿Van a seguir los colegios en los municipios? ¿Qué tipo de Superintendencia es la que se está pensando? No hay claridad. Y cuando eso pasa, se produce un vacío que las posiciones más irracionales intentan llenar. Está bien consultar, pero alguien tiene que indicar la dirección. Por último, estamos apuntando -como suele suceder en nuestros países latino-americanos - a cambios estructurales que generan expectativas propicias para que los jóvenes mantengan enarboladas sus banderas. La LOCE, la forma de financiamiento y la institucionalidad deben perfeccionarse para favorecer la autonomía, la organización y las competencias al interior de las escuelas. Porque al final, no nos engañemos, el cambio que hará la diferencia es el que debe darse en cada escuela: en su organización interna, en el quehacer de los docentes, en su disciplina y ambiente de trabajo. Por eso sería bueno que tanto la Comisión Asesora como el Ministerio de Educación dieran signos para que nuestros jóvenes no sigan esperando que una nueva LOCE hará un milagro.
Publicado por mariana, 01:52 PM | Comments (0)
ojo con las consecuencias de las visiones catastróficas
Cuando ví que Chile se situaba en el lugar 100 de 125 países en su nivel de educación en matemáticas y ciencias en el ranking de competitividad del Foro Económico Mundial, no podía creerlo. Algo no me calza en general, entre el diagnóstico catastrófico respecto de nuestra educación y los niveles de desarrollo que el país ha alcanzado en las últimas décadas. Tampoco coincide con la información objetiva respecto de nuestro país en relación a los demás países latinoamericanos. Me alivió la explicación de Augusto López Claros, director de la Red de Competitividad Global del Foro Económico Mundial, quien señaló que este indicador provenía de la encuesta que ellos habían aplicado al sector empresarial chileno, y por lo tanto, no se trata de un dato duro, sino de la percepción de un sector de nuestra sociedad.
Aunque no deja de ser preocupante. Porque si bien es bueno tener altas aspiraciones y ser críticos, no son buenas las consecuencias que se están derivando del pesimismo alarmante en que la elite chilena se embarcó desde hace tiempo. Porque al final lo que ha pasado, es que el sistema educacional, terminó apareciendo como el responsable de todos los problemas que tenemos. Tanto dio el agua al cántaro que éste se rompió.¿Un auto gol? Hoy todo está en discusión: el subsidio a la demanda, la municipalización, la educación privada con financiamiento público, el fin de lucro de la actividad privada en educación, el financiamiento compartido. Y los peor es que como sociedad, nos hemos metido en un debate ideológico muy complicado porque – admitámoslo- las posibilidades de lograr un acuerdo sobre “el sistema” educacional son ilusorias. Así lo demuestra el Informe de avance del Consejo Asesor. Conciliar posiciones entre quienes creen que hay que dejar que funcione el mercado libre y sin trabas y quienes añoran la educación pública de antaño, o lograr coincidir en un diagnóstico común, no será tarea fácil. Para unos, los problemas derivan de la falta de regulaciones, mientras para otros, de las excesivas regulaciones. Por eso, el esfuerzo debiera centrarse en el amplio espacio que hay entre medio de una y otra visión, buscando respuestas a problemas concretos que podrían servir de base para construir un consenso sobre las soluciones a los problemas de hoy. Es allí donde podemos encontrar mayor convergencia. Ojalá haya voluntad para desideologizar esta discusión y acordar cambios que, a partir de la realidad y no de los prejuicios, nos permitan aprovechar la oportunidad que Chile tiene- más que ningún otro país de nuestro continente- de dar un salto en la educación de las nuevas generaciones.
Publicado por mariana, 01:46 PM | Comments (0)