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Abril 20, 2006
La nueva Concertación.
He escuchado la voz del pueblo, dijo Ricardo Lagos cuando pasó a la segunda vuelta presidencial. Seis años después, el pueblo ha dado al menos tres inequívocas señales con el resultado electoral del 11 de diciembre. Primero, la Concertación mantiene un contundente respaldo de la ciudadanía. Algo inédito en nuestra historia, una coalición política que ha gobernado por tres períodos sin perder su adhesión popular. Quiere decir que los chilenos valoran lo que sus gobiernos han hecho y que siguen brindándole su apoyo para la etapa que viene. Por eso, perder el gobierno sería una farra inexplicable.
Segundo, el pueblo zanjó la larga y descarnada disputa por el liderazgo de la derecha. El triunfo de Piñera significa que los ciudadanos respaldaron un proyecto que rompe definitivamente con el pasado pinochetista representado por la UDI y que busca situarse en el centro político enarbolando los valores de la democracia y el manoseado “humanismo cristiano”.Lo cual es bueno para Chile y su democracia, pero amenazante para la Concertación.
Tercero, que la Democracia Cristiana está en problemas, al perder la condición de mayoría parlamentaria que hasta ahora había tenido dentro de la Concertación. ¿Qué explica su desgaste? No hay razones sencillas, ni basta con buscar responsables o echarle la culpa al sistema binominal para enfrentarla. Por lo demás, no se trata de una caída generalizada ya que fue la Democracia Cristiana la que obtuvo las principales mayorías nacionales, lo que demuestra que puede revertir su tendencia a la baja. En cierto sentido, la derrota del falangismo es parte de su triunfo. El país funciona bien, sus valores son patrimonio de la sociedad, los extremos pierden fuerza y se corren al centro donde todos quieren confluir. Sin embargo, la Democracia Cristiana no pierde su poder. Paradojalmente, sin candidato presidencial y con una disminuida presencia en el Congreso Nacional, se ha convertido en la niña bonita asediada por todos, porque sus votos y sus parlamentarios son necesarios para el que quiera gobernar. Tanto Bachelet como Piñera necesitan al electorado democratacristiano para ganar el 15 de enero. Por eso la audaz campaña del candidato de la derecha asumiendo un discurso que apela a los valores cristianos y sentimientos del mundo que tradicionalmente ha votado DC y a la seducción de militantes desencantados que se descuelguen de sus filas, que tanto indigna a los dirigentes del falangismo.
En este contexto, el sector socialista PPD que hoy lidera la Concertación es el que tiene la última palabra. La responsabilidad del futuro de la nueva Concertación que- durante un buen tiempo recayó sobre la Democracia Cristiana- hoy recae sobre el eje PS-PPD. Para ello tiene que, en primer lugar, retener a los electores democratacristianos, incluso de aquellos que votaron en primera vuelta por Michelle Bachelet y que se sienten frustrados por la derrota de sus candidatos en manos de sus compañeros de lista. La visión de que el electorado democratacristiano está seguro es equivocada y quienes como Girardi o Henríquez Ominami han dado por sepultado el voto DC o actúan como si fuera prescindible puede ser fatal, mientras el candidato de la derecha les hace escuchar cantos de sirena. Es cierto que la incorporación de la Democracia Cristiana en el comando de Bachelet no es tan sencilla, por sus problemas internos. Pero nunca ha sido fácil la integración de partidos y figuras distintas dentro de una coalición. En todo caso, la experiencia nos muestra que lo que permitió la gobernabilidad y el éxito de los gobiernos encabezados por democratacristianos siendo minoría el bloque socialista, fue el hecho de que la Democracia Cristiana actuó con delicadeza y generosidad con sus socios y a que conformó afiatados equipos transversales que recogieron su diversidad con un espíritu suprapartidario que, si bien causó ruido en las estructuras partidarias, identificó a las mayorías ciudadanas. Por eso, la gran interrogante de hoy, no se refiere tanto al futuro de la Democracia Cristiana, sino sobre todo a si la nueva Concertación será capaz de seguir interpretando la voz del pueblo.
Publicado por mrivera Abril 20, 2006 05:50 PM
Comentarios
Lo que diferencia a unos de otros en la concertacion y que los separa es la definicion del ser humano que cada uno tiene; para unos este ser humano es transcedente mas alla de la muerte y para otros es solo temporal.
Lo que los une es el dar bienestar a la comunidad nacional que lideran.
Lo primero es lo esencial y lo que yo espero que la DC defienda, protega y mantenga. El sentido de familia.
Publicado por: fernando Julio 13, 2006 05:31 PM