REFORMA DE LA EDUCACIÓN SUPERIOR EUROPEA:

EL PROCESO DE BOLONIA Y SUS MÚLTIPLES LECCIONES

Presentación

Este documento—concebido como un hipertexto—es una suerte de “caja de herramientas” sobre las políticas de transformación de la educación superior y la formación técnico-vocacional en curso en Europa y sus múltiples lecciones para la política pública en Chile y los países en vías de desarrollo.

Ofrece un amplio espectro de contenidos y recursos digitales—artículos, informes, libros en línea y sitios vinculados—disponibles ya bien en Internet o en la biblioteca virtual de FuturoLaboral, los cuales pueden ser utilizados con fines de información e ilustración sobre los cambios experimentados en los sistemas de educación superior de la Unión Europea, sus efectos y los debates que generan.

Responsables de este trabajo son los académicos y profesionales de la Escuela de Gobierno de la Universidad Adolfo Ibáñez, del Departamento de Ingeniería Industrial de la Universidad de Chile y del Ministerio de Educación que, bajo la coordinación de José Joaquín Brunner y Patricio Meller, conforman el equipo del Observatorio del Empleo de Graduados de la Educación Superior Chilena. La selección de los materiales, su ordenación y la interpretación que de ellos aquí se formula son responsabilidad exclusiva, sin embargo, de sus autores y del grupo de trabajo que elaboró este documento, conformado por José Joaquín Brunner, Gregory Elacqua, Paula Pacheco y Felipe Salazar.


Contexto

La estrategia central acordada por el Consejo de Europa en Lisboa, marzo del 2000, fue convertir a Europa en la más competitiva y dinámica economía basada en conocimientos del mundo, capaz de proporcionar crecimiento sostenido, con más y mejores empleos, y mayor cohesión social. Se llama a ésta la estrategia de Lisboa.

Para alcanzar este objetivo, los países de la Unión Europea se han propuesto llevar adelante una transformación fundamental de sus sistemas de educación y entrenamiento a través de un método abierto de coordinación. Textualmente, se señala que éste:

provides a new cooperation framework for the Member States with a view to convergence of national policies and the attainment of certain objectives shared by everyone. It is based essentially on:

-- identifying and defining jointly the objectives to be attained;

-- commonly-defined yardsticks (statistics, indicators) enabling Member States to know where they stand and to assess progress towards the objectives set;

-- comparative cooperation tools to stimulate innovation, the quality and relevance of teaching and training programmes (dissemination of "best practice", pilot projects, etc).

A tal efecto, los Ministros de Educación de estos países concordaron el año 2001 sobre un conjunto de objetivos específicos (PDF) para los sistemas de educación y formación, con el propósito de lograr los siguientes fines:

Los objetivos específicos acordados fueron los siguientes:

Mejorar la calidad y la eficacia de los sistemas de educación y formación en la Unión Europea

o       Garantizar el acceso de todos a las tecnologías de la información y la comunicación (TIC)

o        Aumentar la matriculación en los estudios científicos y técnicos

o        Aprovechar al máximo los recursos

Facilitar el acceso de todos a los sistemas de educación y formación

Abrir los sistemas de educación y formación a un mundo más amplio

Esta estrategia, comúnmente llamada Estrategia Educacional 2010 (PDF) fue posteriormente explicitada por el Consejo Europeo en torno a las siguientes metas para el año 2010:

En beneficio de los ciudadanos y de toda la Unión, se pretende alcanzar para 2010 lo siguiente en relación con la educación y la formación:

- que la educación y la formación se lleve al nivel más elevado, y hacer que se considere a

Europa como una referencia mundial por la calidad y la pertinencia de sus sistemas de educación y formación y de sus instituciones

- que los sistemas de educación y formación europeos sean lo suficientemente compatibles como para que los ciudadanos puedan pasar de uno a otro y aprovechar su diversidad

- que las personas que posean títulos y conocimientos adquiridos en cualquier lugar de la UE puedan convalidarlos efectivamente en toda la Unión a efectos de sus carreras y de la formación complementaria

- que los ciudadanos europeos de todas las edades tengan acceso a la educación permanente

- que Europa esté abierta a la cooperación, en beneficio mutuo de todas las demás regiones, y se convierta en el destino favorito de los estudiantes, eruditos e investigadores de otras zonas del mundo.

Para avanzar en esta dirección se han establecido una serie de  Grupos de Trabajo en torno a uno o más de estos objetivos, incluyendo un Grupo permanente encargado de facilitar el seguimiento sistemático del avance hacia las metas del 2010 mediante una serie apropiada de indicadores y estándares (PDF).

Por tanto, la estrategia educacional hacia el 2010 proporciona el marco general dentro del cual se desarrollan las diversas iniciativas de reforma, incluyendo en el caso de la educación superior el proceso de Bolonia, referido especialmente a la formación universitaria, y el proceso de Copenhague, referido a la enseñanza técnico-vocacional.

Una primera evaluación del progreso en la aplicación de la estrategia educacional 2010 fue realizado el año 2003 (Informe “Educación y Formación 2010: Urgen Las Reformas Para Coronar Con Éxito La Estrategia De Lisboa”), informe que luego, a comienzos del año 2004,  dio lugar a una propuesta de acuerdo (PDF) para acelerar la reforma de los sistemas de educación y formación de Europa.

Coetáneamente, la Comisión de las Comunidades Europeas dio a conocer, en febrero de 2003, una Comunicación sobre “El papel de las universidades en la Europa del conocimiento”, mediante el cual se busca promover el debate sobre el futuro de estas instituciones en la perspectiva de la estrategia de Lisboa.

Se señala allí que

El crecimiento de la sociedad del conocimiento depende de la producción de nuevos conocimientos, su transmisión a través de la educación y la formación, su divulgación a través de las tecnologías de la información y la comunicación y su empleo por medio de nuevos procedimientos industriales o servicios. Las universidades son únicas en este sentido, ya que participan en todos estos procesos a través del papel fundamental que desempeñan en los tres ámbitos siguientes: la investigación y la explotación de sus resultados, gracias a la cooperación industrial y el aprovechamiento de las ventajas tecnológicas, la educación y la formación, en particular la formación de los investigadores, y el desarrollo regional y local, al que pueden contribuir de manera significativa.

Al mismo tiempo, se constata que las universidades europeas no son competitivas a nivel mundial y enfrentan una serie de desafíos, tal como queda registrado en los siguientes párrafos:

Habida cuenta de su papel central, la creación de una Europa basada en el conocimiento representa para las universidades una fuente de oportunidades, pero también de considerables desafíos. Las universidades funcionan en un entorno cada vez más globalizado, en constante evolución, marcado por una creciente competencia para atraer y conservar a los más cualificados y por la aparición de nuevas necesidades, a las que están obligadas a responder. Sin embargo, las universidades europeas generalmente tienen menos atractivo y medios financieros que las de otros países desarrollados, concretamente las de los Estados Unidos.

Se plantea la cuestión de su capacidad para competir con las mejores universidades del mundo y garantizar un nivel de excelencia duradero. Esta cuestión cobra especial actualidad con la perspectiva de la ampliación, teniendo en cuenta la situación a menudo difícil de las universidades de los países candidatos, tanto en términos de recursos humanos como de dotaciones financieras.

A efectos de la aplicación de la Agenda de Lisboa, la Unión Europea ha iniciado una serie de acciones e iniciativas en los sectores de la investigación y la educación. Cabe mencionar en este sentido el Espacio Europeo de la Investigación, para la consecución del cual se acaban de abrir nuevas perspectivas y, en este contexto, el objetivo de incrementar el presupuesto de investigación y desarrollo europeos hasta alcanzar un 3 por ciento del PIB de la Unión de aquí al 2010.

En el ámbito de la educación y la formación, cabe citar la realización de un Espacio europeo del aprendizaje permanente, la aplicación del Programa de trabajo detallado para el seguimiento de los objetivos concretos de los sistemas de educación y formación en Europa, los trabajos destinados a reforzar la convergencia de los sistemas de enseñanza superior dentro del proceso de Bolonia y de los sistemas de formación profesional en consonancia con la declaración de Copenhague.


El proceso de Bolonia: hitos

 El año 1998, los Ministros de Educación de Alemania, Francia, Gran Bretaña e Italia dan a conocer la Declaración de la Sorbona (PDF)  en la cual por primera vez se plantea la necesidad de armonizar la arquitectura del sistema europeo de educación superior.

Se plantea allí lo siguiente:

Un área europea abierta a la educación superior trae consigo una gran riqueza de proyectos positivos, siempre respetando nuestra diversidad, pero requiere, por otra parte, el esfuerzo continuo que permita acabar con las fronteras y desarrollar un marco de enseñanza y aprendizaje. Se espera que, de ahora en adelante, éste favorezca una movilidad y una cooperación más estrechas.

El reconocimiento internacional y el atractivo potencial de nuestros sistemas residen en las facilidades de comprensión que éstos ofrecen en lo concerniente tanto a sus aspectos internos como externos. Parece estar emergiendo un sistema compuesto de dos ciclos, universitario y de posgrado, que servirá de piedra angular a la hora de establecer las comparaciones y equivalencias a escala internacional.

Gran parte de la originalidad y flexibilidad de este sistema se conseguirá mediante el sistema de créditos,como en el sistema ECTS, (Sistema Europeo de Transferencia de Créditos) y semestres. Esto permitirá la convalidación de los créditos obtenidos para aquellos que elijan una educación inicial o continua en alguna de las universidades europeas y, asimismo, tengan intención de obtener una titulación. De hecho, los estudiantes deberían ser capaces de acceder al mundo académico en cualquier momento de su vida profesional y desde diversos campos.

Se debería facilitar a los universitarios el acceso a gran variedad de programas, a oportunidades para llevar a cabo estudios multidisciplinares, al perfeccionamiento de idiomas y a la habilidad para utilizar las nuevas tecnologías informativas.

Es importante el reconocimiento internacional de la titulación de primer ciclo como un nivel de cualificación apropiado para el éxito de esta iniciativa, en la que deseamos ofrecer una visión clara de todos nuestros esquemas de educación superior.

En el ciclo de posgrado cabría la elección entre una titulación de máster de corta duración y una titulación de doctorado más extensa, con la posibilidad de cambiar entre uno y otro. En ambas titulaciones de posgrado, se pondría el énfasis apropiado tanto en la investigación como en el trabajo autónomo.

Tanto en el nivel universitario como en el de posgrado, se animaría a los estudiantes a pasar un semestre, como mínimo, en universidades ubicadas fuera de sus países. A su vez, habría más personal docente y dedicado a la investigación realizando sus actividades profesionales en otros países europeos diferentes a los de origen. El apoyo creciente a la Unión Europea, en lo que a la movilidad de estudiantes y profesores concierne, debería aprovecharse al máximo.

Muchos países, no sólo europeos, han tomado plena conciencia de la necesidad de fomentar dicha evolución. Las conferencias de rectores europeos, presidentes universitarios, y grupos de expertos y académicos de nuestros respectivos países se han embarcado en la tarea de análisis de estos objetivos.

El año pasado, en Lisboa, se acordó una convención que reconoce las cualificaciones obtenidas en educación superior en Europa dentro del campo académico. La convención estableció una serie de requisitos básicos y reconoció a cada país el derecho a tomar parte en un proyecto todavía más constructivo. Apoyándonos en estas conclusiones, podemos llevar a cabo una mejora y llegar más lejos. Actualmente ya existen más puntos en común para el reconocimiento mutuo de las titulaciones de educación superior en cuanto a propósitos profesionales a través de las respectivas directrices de la Unión Europea.

Nuestros gobiernos, sin embargo, todavía tienen que desempeñar un papel significativo mediante la promoción de medios que permitan la convalidación de los conocimientos adquiridos y el mejor reconocimiento de las respectivas titulaciones. Esperamos que todo esto promueva más acuerdos interuniversitarios. La armonización progresiva del marco general de nuestras titulaciones y ciclos puede lograrse a través de la consolidación de la experiencia ya existente, las titulaciones conjuntas, las iniciativas piloto y los diálogos en los que nos involucremos todos.

Posteriormente, el año 1999, los Ministros de Educación de Europa dan a conocer la Declaración de Bolonia (PDF), la cual plantea “la importancia de un desarrollo armónico de un Espacio Europeo de Educación Superior antes del 2010”.

La Declaración de Bolonia incluye entre sus principales objetivos:

Dos años más tarde, los Ministros de Educación de Educación signatarios de la Declaración de Bolonia se reúnen para estudiar el desarrollo alcanzado y para establecer direcciones y prioridades del proceso para los años venideros, las cuales quedan plasmadas en la Declaración de Praga.

En relación a los objetivos establecidos en la Declaración de Bolonia, los Ministros:

o        Alentaron fuertemente a las universidades y a otras instituciones de educación superior para que tomen una ventaja total de la existente legislación nacional y de las herramientas europeas propuestas para facilitar reconocimiento profesional y académico de las unidades del curso, grados y otros galardones, tal que los ciudadanos puedan efectivamente usar sus cualificaciones, competencias y habilidades a lo largo del Área de Educación Superior Europea. En tal sentido apelaron a las organizaciones existentes y a las redes tales como NARIC y ENIC para promover, a un nivel europeo, nacional e institucional, un simple, eficiente y claro reconocimiento que refleje la diversidad subyacente de las cualificaciones.

o        Advirtieron con satisfacción que el objetivo de una estructura de niveles basada en dos ciclos principales, articulando la educación superior en estudios de diplomatura (pregrado) y licenciatura (postgrado), ha sido abordada y discutida. Algunos países ya han adoptado esta estructura y algunos otros están considerándola con gran interés. Es importante señalar que en muchos países los grados de licenciatura y maestría, o comparable a dos grados de ciclo, pueden ser obtenidos en universidades al igual que en otras instituciones de educación superior. Los programas que conducen a un título pueden, y en verdad deberían, tener diferentes orientaciones y varios perfiles para acomodar una diversidad de necesidades individuales, académicas y de mercado laboral tal y como se concluyó en el seminario de Helsinki en las titulaciones universitarias (Febrero del 2001) (ver más adelante).

o        Hicieron hincapié en que, para una mayor flexibilidad en los procesos de aprendizaje y calificación, es necesaria la adopción de piedras angulares comunes de calificaciones, sostenidas por un sistema de créditos tal como el ECTS o uno que sea compatible con el ECTS, proporcionando tanto funciones de transferibilidad como de acumulación. Conjuntamente con los sistemas que garantizan la calidad reconocida mutuamente tales arreglos facilitarán el acceso de estudiantes al mercado laboral europeo y mejorarán la compatibilidad, el atractivo y la competitividad de la educación superior europea. El uso generalizado de tal sistema de créditos y del Suplemento del Diploma fomentará el progreso en esta dirección.

o        Reafirmaron que el objetivo de mejorar la movilidad de estudiantes, profesores, investigadores y personal administrativo, como se estableció en la Declaración de Bolonia, es de suma importancia. Por tanto, confirmaron su compromiso de reivindicar la eliminación de todos los obstáculos para el libre movimiento de estudiantes, profesores, investigadores y personal administrativo e hicieron énfasis en la dimensión social de la movilidad.

o        Reconocieron el papel vital que juegan los sistemas que garantizan la calidad en asegurar los estándares de la alta calidad y en facilitar la comparabilidad de las calificaciones en toda Europa. En tal sentido llamaron a fomentar una cooperación más cercana entre redes que aseguren la calidad y el reconocimiento. Hicieron hincapié en la necesidad de una cercana cooperación europea y una mutua confianza en ella y la aceptación de sistemas que aseguren la calidad nacional. Además animaron a las universidades y a otras instituciones de educación superior a difundir ejemplos de la mejor práctica y a diseñar escenarios para una aceptación mutua de mecanismos de evaluación y acreditación/certificación. Los Ministros apelaron a las universidades y a otras instituciones de educación superior, a agencias estatales y a la Red Europea de Garantía de Calidad en la Educación Superior (ENQA), en cooperación con los cuerpos correspondientes de otros países los cuales no son miembros de ENQA, a colaborar en el establecimiento de un marco de trabajo común de referencia y a difundir la mejor práctica.

El año 2003, los Ministros de Educación volvieron a reunirse con el objetivo de analizar el progreso efectuado, y para establecer prioridades y nuevos objetivos para los años siguientes, con vista a acelerar la realización del área de Educación Superior Europea.

En esta oportunidad, en la Declaración de Berlín de septiembre de 2003, formularon las siguientes consideraciones, principios y prioridades:

Garantía de calidad. La calidad de la educación superior es el corazón del establecimiento del área de Educación Superior Europea. Los ministros se comprometieron a apoyar el desarrollo de la calidad a niveles institucionales, nacionales y europeos. Señalaron la necesidad de desarrollar criterios compartidos y metodologías dirigidas a la garantía de la calidad. Así mismo, señalan que junto a la consistencia con el principio de autonomías institucionales, la responsabilidad primera para la garantía de calidad en la educación superior yace con cada institución en sí misma y esto proporciona la base para la responsabilidad del sistema académico en el marco de calidad nacional. Por tanto, acordaron que para 2005 los sistemas de garantía de calidad nacionales deberían incluir:

A nivel europeo, ENQA, en cooperación con EUA, EURASHE y ESIB, desarrollarán y acordarán conjuntos de procedimientos y guías para la garantía de la calidad, del mismo modo, explorarán distintos caminos para asegurar un sistema adecuado de revisión de dicha garantía de calidad, así como la acreditación de agencias o cuerpos, y la elaboración informes sobre la próxima reunión de seguimiento de los ministros en 2005.

Adopción de un sistema basado en dos ciclos principales. Después de la declaración de Bolonia para establecer un sistema de dos ciclos, los Ministros notaron con cierta satisfacción, que el paisaje europeo de educación superior se está reestructurando. Los Ministros se comprometieron a comenzar con la implantación del sistema de dos ciclos en el 2005. Los Ministros subrayan la importancia de consolidar los progresos realizados, así como de mejorar el entendimiento y la aceptación de nuevas calificaciones para reforzar el diálogo entre instituciones, y entre instituciones y empleados. Los Ministros retaron a los estados miembros a elaborar un marco de calificaciones comparables y compatibles, para sus sistemas de educación superior. Dicho marco debería describir las calificaciones en términos de trabajo realizado, nivel, aprendizaje, competencias y perfil. Del mismo modo deben elaborar un marco de calificaciones para el área de Educación Superior Europea. Dentro de esos marcos, las carreras deberían tener definidos diferentes objetivos. Las licenciaturas de primer y segundo ciclo, deberían tener diferentes orientaciones y diversos perfiles para acomodarse a la diversidad de perfiles académicos, y necesidades del mercado de trabajo. Las titulaciones de primer grado deberían dar acceso, en el sentido de la Convención de Lisboa, a los programas de segundo ciclo. Las titulaciones de segundo grado, deberían dar acceso a estudios de doctorado. Los ministros invitaron al grupo de seguimiento a investigar si la educación superior de corta duración, debe estar ligada al marco de calificaciones de primer ciclo para el área de Educación Superior Europea y señalaron su compromiso de hacer la Educación Superior accesible a todos, según su capacidad.

Promoción de la movilidad. La movilidad de los estudiantes, y del personal académico y administrativo es la base para el establecimiento de un área de Educación Superior Europea. Los Ministros enfatizan su importancia por razones académicas, culturales, políticas, sociales así como esferas económicas. Los Ministros observaron con cierta satisfacción que desde su última reunión, las figuras de movilidad han incrementado gracias al soporte sustancial de los programas de la unión europea, y acordaron efectuar los pasos necesarios para la mejora de la calidad y el aumento de la movilidad estudiantil. Reafirmaron su intención de realizar todos los esfuerzos necesarios para eliminar todos los obstáculos relacionados con la movilidad dentro del área de Educación Superior Europea. Con la vista en la promoción de la movilidad estudiantil, los Ministros darán los pasos necesarios para facilitar el acceso a préstamos y becas.

Establecimiento de un sistema de créditos. Los Ministros señalan el importante papel del Sistema de Transferencia de Crédito Europeo (ECTS) para facilitar la movilidad de los estudiantes redundando en el desarrollo de un currículum internacional. Se dieron cuenta de que ECTS se está convirtiendo poco a poco en una base para los sistemas de crédito nacionales. Así mismo animan a que se produzcan más progresos con el objetivo de que ECTS se convierta no solo en un sistema de transferencia, sino en un sistema de acumulación, para que se aplique de una forma consistente dentro de la emergente área de Educación Superior Europea.

Reconocimiento de carreras. Los Ministros subrayan la importancia de la convención de reconocimiento de Lisboa, que debería ser ratificada por todos los países participantes en el proceso de Bolonia, y emplazan a ENIC y NARIC con las autoridades nacionales competentes para la continuar con la implementación de los términos acordados en dicha convención. Establecen el objetivo de que cada estudiante que finalice su carrera a partir de 2005, debería recibir el Suplemento del Diploma automática y gratuitamente. Dicho diploma se debería repartir en un amplio abanico de idiomas europeos. Pretenden que las instituciones y los empleados den sin ningún tipo de problema el Suplemento del Diploma, para aprovecharse de la transparencia y la flexibilidad de los sistemas de educación superior, fomentando así, el encuentro de trabajo y facilitando el reconocimiento académico en caso de que se desee seguir avanzando con los estudios.

Adicionalmente, en esta reunión los Ministros de Educación europeos resaltaron dos temas adicionales dentro de la perspectiva del proceso de Bolonia:

Aprendiendo toda la vida. Subrayaron la importante contribución de la educación superior al aprendizaje para toda la vida. Llevarán a cabo los pasos necesarios para alinear sus políticas nacionales a este objetivo y urgen a las instituciones de educación superior a abrir las posibilidades para un aprendizaje para toda la vida. Asimismo, hicieron énfasis en la necesidad de mejora de las oportunidades para todos los ciudadanos, en concordancia con sus aspiraciones y habilidades, para seguir los caminos de aprendizaje de toda la vida dentro de la educación superior.

 

Área de investigación europea. Conscientes de la necesidad de promocionar vínculos más cercanos entre el espacio común europeo de educación superior y el área de investigación europea en una Europa del conocimiento, y de la importancia de la investigación como una parte integral de la educación superior en toda Europa, los ministros consideran necesario incluir el nivel de doctorado como el tercer ciclo en el proceso de Bolonia. Hacen énfasis en la importancia de la investigación y el proceso de training y la promoción de la interdisciplina en mantener y mejorar la calidad y en alcanzar la competitividad de la educación superior más generalmente. Pidieron incrementar la movilidad en los niveles de doctorado y postdoctorado y animaron a las instituciones a incrementar sus operaciones en estudios de doctorado y el training para jóvenes investigadores. Además pidieron a las instituciones de educación superior incrementar su rol y relevancia en la investigación tecnológica, social y cultural, así como en todo lo relacionado con las necesidades de la sociedad. Asumen que esto requiere un fuerte apoyo, incluyendo financiación, y decisiones apropiadas desde los gobiernos nacionales y cuerpos europeos.

En el mes de mayo del año 2005, los Ministros de Educación de 40 países europeos que ahora suscriben la Declaración de Bolonia volverán a reunirse, esta vez en la ciudad noruega de Bergen, ocasión en la cual se volverán a revisar los progresos en la  implementación del Proceso de Bolonia y las acciones necesarias para asegurar los objetivos de la estrategia educacional 2010.


Países miembros del proceso de Bolonia (nombre inglés)

Albania

Latvia

Andorra

Liechtenstein

Austria

Lithuania

Belgium

Luxembourg

Bosnia and Herzegovina

Malta

Bulgaria

Netherlands

Croatia

Norway

Cyprus

Poland

Czech Republic

Portugal

Denmark

Romania

Estonia

Russian Federation

Finland

Serbia and Montenegro

France

Slovak Republic

Germany

Slovenia

Greece

Spain

Holy See

Sweden

Hungary

Switzerland

Iceland

"the former Yugoslav Republic of Macedonia"

Ireland

Turkey

Italy

United Kingdom

 

Miembros plenos adicionales:

European Commission

 

Miembros consultativos:

Council of Europe

EURASHE

ESIB

European University Association (EUA)

UNESCO-CEPES

 
 

Sitios en la Red de organizaciones referidas directamente al proceso de Bolonia

ENQA 

EURYDICE

   

Sitios Bolonia de miembros que postulan a ser miembros del Proceso de Bolonia

Armenia, Azerbaijan, Georgia, Moldova, Ukraine

   

Legislación europea sobre educación superior: Por favor pinche aquí

 

Consejos Nacionales de Conferencias de RectoresNational de países signatarios: Por favor pinche aquí

 

Asociaciones europeas e internacionales de estudiantes: Por favor pinche aquí

 

Otras organizaciones europeas relevantes: Por favor pinche aquí

 

Otros sitios de interés: Por favor pinche aquí

 

 Fuente: http://www.bologna-bergen2005.no/


Estado de avance en la implementación del Proceso de Bolonia: por países

Albania

Latvia

Andorra

Liechtenstein

Austria

Lithuania

Belgium

Luxembourg

Bosnia and Herzegovina

Malta

Bulgaria

Netherlands

Croatia

Norway

Cyprus

Poland

Czech Republic

Portugal

Denmark

Romania

Estonia

Russian Federation

Finland

Serbia and Montenegro

France

Slovak Republic

Germany

Slovenia

Greece

Spain

Holy See

Sweden

Hungary

Switzerland

Iceland

"the former Yugoslav Republic of Macedonia"

Ireland

Turkey

Italy

United Kingdom

Fuente:  http://www.bologna-bergen2005.no/

§                     Información adicional puede encontrarse en:

National Trends in the Bologna Process - Eurydice


Estado de avance en la implementación del Proceso de Bolonia: revisión de académicos y expertos

Hay una serie de documentos fundamentales que dan cuenta del progreso, y de los obstáculos, en la implementación del Proceso de Bolonia, los cuales han servido de base para el análisis de las autoridades gubernamentales a nivel nacional y comunitario. De particular importancia son los tres documentos de Tendencias (Trends) que se han preparado en sucesivos momentos, los cuales analizan detalladamente la forma como en los diferentes países miembros se han ido aplicando cada uno de los objetivos del Proceso diseñado en Bolonia, alimentados y ampliados en las reuniones posteriores de Praga y Berlín. Los principales documentos son los siguientes:

Lourtie Report  - From Bologna to Prague (PDF)

http://www.bologna-bergen2005.no/Docs/00-Main_doc/0105Lourtie_report.pdf

Zgaga Report - From Prague to Berlin (PDF)

http://www.bologna-bergen2005.no/Docs/00-Main_doc/0309ZGAGA.PDF

Trends I (1999) (PDF)

http://www.eua.be/eua/jsp/en/upload/OFFDOC_BP_trend_I.1068715136182.pdf 

Trends II  (2001) (PDF)

http://www.eua.be/eua/jsp/en/upload/OFFDOC_BP_trend_II.1068715483262.pdf

Trends III (2003) (PDF)

http://www.bologna-bergen2005.no/Docs/00-Main_doc/0307TRENDS_III.PDF

Salamanca Convention (2001) (PDF)

http://www.bologna-bergen2005.no/Docs/00-Main_doc/010329-30SALAMANCA_CONVENTION.PDF

Graz Declaration (EUA) : “Después de Berlín: El Papel de las Universidades” (2003) (PDF); documento de la Asoción Europea de Universidades

http://www.bologna-bergen2005.no/Docs/02-EUA/0309Graz_publication.pdf  

El siguiente artículo breve, de un directivo de la Asociación Europea de Universidades, ofrece una visión reflexiva y crítica del desarrollo del proceso de Bolonia y de las conclusiones y recomendaciones formuladas en los Informes de Tendencias I, II y III y señala las expectativas de las universidades europeas en relación al informe Trends IV (en preparación).

Progress towards the European Higher Education Area: What Trends reports are telling us...

by David Crosier, Senior Programme Manager, EUA

Each of the three Conferences of European Ministers of Education that has contributed to the construction of a European Higher Education Area by 2010 has been informed by a report of trends in European higher education. The first report, Trends in Learning Structures in Higher Education

(Trends I), prepared for the now famous 1999 meeting in Bologna that launched the process, was instrumental in setting the objectives outlined in the Bologna Declaration. Trends II (2001) presented in Prague in 2001, played a major role in broadening the geographic and thematic scope of the Bologna Process. It concentrated principally on an analysis of national structures, as did Trends 1, while the third and most recent report EUA prepared for Berlin “Trends 2003: progress towards the European Higher Education Area”, reflected for the first time the views of higher education institutions and their students. For this reason it has done much to raise awareness of issues now at the forefront of many current national higher education debates such as: how best to implement the reforms? Are they supported by the key stakeholders? How does one national situation compare to another? What is really happening inside our universities To what extent is the elusive “European Dimension” really the guiding force behind national reform processes?

Trends III – an EUA bestseller

Of the three reports, there is no doubt that Trends III has been the most widely read among the higher education community. The report, written by Sybille Reichert and Christian Tauch for the EUA, has become an overnight success, with copies being requested each week from institutions as far afield as Vladivostock in north-east Russia to Faro in south-west Portugal. Five months after the Berlin Conference, there is no sign of a slow-down in demand.

One explanation of such high interest is its clear focus on higher education institutions themselves rather than on national structures. Trends III deliberately canvassed and compared the views of different higher education actors and stakeholders (National Ministries, Rectors’ Conferences, students, employers and most importantly over 800 individual higher education institutions) on the same Bologna issues.

Around 45% of higher education institutions in 40 countries responded to the Trends III questionnaire, which is an astounding result for a European survey, and a clear indication that higher education institutions are ready and willing to play their role in Europe very responsibly” commented Eric Froment, President of the EUA.

Bologna Process implementation– some food for thought

For unconditional enthusiasts of the Bologna Process, however, Trends III does not always make comfortable reading. The nature of the reform process – with each country moving in its own way towards a common, but somewhat elusive, goal – has understandably sometimes generated confusion and thrown up contradictions. In terms of core reforms, such as the introduction of a two cycle degree system, debate and discussion on the direction of reform, of course, reflects the diversity of national systems, culture and traditions. Hence reforms which are intended to improve transparency by using common terminology may sometimes inadvertently muddy the picture. For example, while some countries have decided to introduce a first-cycle bachelor qualification to be awarded after 180 ECTS credits (three years), others have opted for new first-level bachelor qualification awarded after 240 ECTS credits (four years). And if first-level qualifications are differently understood, what does this imply for second-level qualifications?

In addition this impacts on mobility issues. Is it possible to encourage more vertical mobility (i.e. from one institution to another between first and second level studies – studying a masters in a different country from where the bachelors was completed) if the length of first and second study cycles are different? How much room for diversity of curriculum contents is feasible within first or second level degree programmes if institutions are trying to encourage mobility within the course of a study programme?

Such questions are just a tiny sample of the issues being discussed within and across institutions as Bologna reforms “progress”.

Trends III also highlighted some interesting paradoxes. While the Bologna Process is often simplistically and mistakenly portrayed as moving European higher education systems closer to

Anglo-Saxon traditions, responses to Trends III questionnaires indicate that the UK higher education community is the least aware or involved of the forty countries. Tish Bourke, Manager of Europe Unit for Universities UK, responded:

"Trends III has reinforced the need for UK engagement in the Bologna Process. We hope that by increasing awareness of European issues, the UK HE Europe Unit will bring about greater institutional understanding of the EHEA reforms. The publication of Trends IV will hopefully find the UK higher education sector contributing to the debate by providing examples of good practice and by generally playing a more involved role"

Stocktaking: new concept for Trends IV

In Berlin, the European education ministers decided that a process of monitoring and evaluation of reforms is essential, and that the results of this exercise should inform their next conference in Bergen, in May 2005. This so-called “stocktaking exercise” is yet to be fully defined, but EUA will contribute by following up the Trends III report with a new concept for Trends IV. The intention is not to repeat the Trends III exercise, but to aim for a different kind of report, as Lesley Wilson, Secretary General of EUA explains:

Trends III has really involved higher education institutions, and has shown that the Bologna Process cannot achieve its goals unless the Declarations of Ministers are translated into concrete action which is developed and implemented within higher education institutions. However, there would be little point in repeating the Trends III data collection so soon after the report has been published, as the data from 2002/3 still remains relevant and valid. EUA’s task now is to go more deeply into universities and to find out what is really happening from the point of view of all the stakeholders and actors – students, academic and administrative staff, as well as institutional leaders. While Trends III gave us the impressions of institutions, with Trends IV we want to test the reality of these reform processes on the ground.”

Trends IV: an in-depth look at Bologna reforms

EUA will be drawing upon the support of both Rectors Conferences and individual higher education institutions to produce the Trends IV report. At national level Rectors Conferences will be able to provide the latest information on the key “intermediate priorities” of the Bologna Process agreed in

Berlin, i.e. reforms in degree structures, recognition processes and defining the European dimension of quality assurance. National Rectors Conferences will also play a key role in selecting a sample of higher education institutions to take part in a comparative research project on the implementation of Bologna reforms.

The intention is to undertake a series of institutional site visits, looking in-depth at a range of institutions endeavouring to reform their policies, structures and practices to play a leading role in the European higher education area. The research aim will be to understand the problems being faced by different actors in universities, and to assess where improvements need to be made - whether at institutional, national or European level.

Trends IV will certainly not be the only report providing information to Ministers in Bergen.

Governmental representatives in the Bologna process are also very keen to undertake their own stocktaking exercise, assessing the progress that has been made in their countries and the tasks which remain. This news should be welcomed as a sign of commitment and responsibility to the Bologna Process. Yet, without a strong focus on institutions, such an exercise could be superficial.

The Trends IV project has been conceived in the belief that is impossible to assess the impact and effectiveness of higher education reforms without looking in detail at the institutions where reforms must take root. As Lesley Wilson explains:

We are aware that any methodology in a Europe-wide stocktaking exercise has its limits, and Trends IV will consciously offer qualitative rather than quantitative information. The report won’t tell us what everyone is thinking about Bologna reforms, but it should provide some comparable views from institutions in all forty Bologna countries.” 

Fuente: Spring 2004 Forum, vol. 6, no.1


Información sobre los objetivos específicos del Proceso de Bolonia

Se recordará que los principales objetivos iniciales y luego ampliados del Proceso de Bolonia son los siguientes:

1. Un sistema fácilmente legible y comparable de titulaciones y el Suplemento al Diploma

One of the major obstacles for people wanting to work or learn in another EU country, or indeed to move between different parts of the labour market, is that their qualifications and competences may not be accepted. This is further complicated by the proliferation of qualifications world-wide, the diversity of national qualification systems and education and training structures, and constant changes in these systems. To tackle these obstacles, the EU has introduced several instruments, aiming at facilitating the transfer of qualifications and competences for academic or professional purposes.

The broader long-term aim outlined by the Commission in its Communication on ‘Making a European Area of Lifelong Learning a Reality