"El poder le tiene miedo a Internet". Entrevista con Manuel Castells
Damos cuenta aquí de una entrevista al sociólogo Manuel Castells, autor de varios estudios clásicos sobre la sociedad de redes, publicada el domingo 6 enero 2008, bajo el título El poder tiene miedo de Internet.
Párrafo marcado de la entrevista
Cuando mi generación haya desaparecido, no habrá brecha digital en el acceso. Ahora bien, en la sociedad de Internet, lo complicado no es saber navegar, sino saber dónde ir, dónde buscar lo que se quiere encontrar y qué hacer con lo que se encuentra. Y esto requiere educación. En realidad, Internet amplifica la más vieja brecha social de la historia, que es el nivel de educación. Que un 55% de los adultos no haya completado en España la educación secundaria, ésa es la verdadera brecha digital.
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Resultados del Proyecto Internet Cataluña: La Escuela, 25 noviembre 2007
Breve CV de Manuel Castells
Nacido en España en 1942.
Profesor de investigación de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) en Barcelona. Es también Catedrático Emérito de sociología y Catedrático Emérito de planificación urbana y regional de la University of California, Berkeley, donde impartió clases durante 24 años. Catedrático Titular de la Cátedra Wallis Annenberg de Tecnología de Comunicación y Sociedad en la University of Southern California en Los Angeles. Profesor Visitante Distinguido de Tecnología y Sociedad, titular de la Cátedra Marvin y Joanne Grossman en el Massachussets Institute of Technology y Profesor Visitante Distinguido de Estudios de Internet en la Oxford University.
Anteriormente, fue Profesor de Sociología de la École des Hautes Études en Sciencies Sociales (1967-1979), Catedrático y Director del Instituto de Sociología de Nuevas Tecnologías de la Universidad Autónoma de Madrid (1988-1993), Profesor de Investigación en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas en Barcelona (1997) y Catedrático de Sociología y de Planificación Urbana y Regional en la University of California, Berkeley (1979-2003).
Ha sido Profesor Visitante en 15 universidades alrededor del mundo y conferenciante invitado en centenares de instituciones académicas y profesionales en 43 países. Es autor de 19 libros entre los cuales la trilogía "La era de la información: cultura, economía y sociedad" publicada en 23 idiomas. También es coautor y editor de 22 libros. Ha recibido, entre otras distinciones, la Guggenheim Fellowship, el premio C. Wright Mills de la Sociedad Americana para el Estudio de los Problemas Sociales; el premio Robert and Helen Lynd Award de la Asociación Americana de Sociología; el premio Ithiel Sola Pool de la Asociación Americana de Ciencias Políticas; la medalla Narcís Monturiol de Catalunya; la Orden Gabriela Mistral de Chile, la Orden de Santiago del Presidente de Portugal y la Creu de Sant Jordi de Catalunya. Es doctor honoris causa por 12 universidades. Así mismo, es profesor honorario y ha recibido medallas de honor de diferentes universidades. Es miembro de la Academia Europea, de la Academia Británica y Académico Numerario de la Real Academia Española de Ciencias Económicas y Financieras.
Entre otros nombramientos distinguidos, ha sido asesor en Tecnología de la Información y en Sociedad Civil Global del Secretario General de Naciones Unidas. En 2005 fue designado por la Comisión Europea miembro fundador del Consejo Científico del Consejo Europeo de Investigación.
ENTREVISTA: Manuel Castells PROFESOR DE SOCIOLOGÍA
"El poder tiene miedo de Internet"
Si alguien ha estudiado las interioridades de la sociedad de la información es el sociólogo Manuel Castells (Hellín, 1942). Su trilogía La era de la información: economía, sociedad y cultura ha sido traducida a 23 idiomas. Es uno de los primeros cerebros rescatados: volvió a España, a dirigir la investigación de la Universitat Oberta de Catalunya, en 2001, después de haber investigado e impartido clases durante 24 años en la Universidad de California, en Berkeley. Una de sus investigaciones más reciente es el Proyecto Internet Cataluña, en el que durante seis años ha analizado, mediante 15.000 entrevistas personales y 40.000 a través de la Red, los cambios que Internet introduce en la cultura y la organización social, y acaba de publicar, con Marina Subirats, Mujeres y hombres, ¿un amor imposible? (Alianza Editorial), donde aborda las consecuencias de estos cambios.
Pregunta. Esta investigación muestra que Internet no favorece el aislamiento, como muchos creen, sino que las personas que más chatean son las más sociables.
Respuesta. Sí. Para nosotros no es ninguna sorpresa. La sorpresa es que ese resultado haya sido una sorpresa. Hay por lo menos 15 estudios importantes en el mundo que dan ese mismo resultado.
P. ¿Por qué cree que la idea contraria se ha extendido con éxito?
R. Los medios de comunicación tienen mucho que ver. Todos sabemos que las malas noticias son más noticia. Usted utiliza Internet, y sus hijos, también; pero resulta más interesante creer que está lleno de terroristas, de pornografía... Pensar que es un factor de alienación resulta más interesante que decir: Internet es la extensión de su vida. Si usted es sociable, será más sociable; si no lo es, Internet le ayudará un poquito, pero no mucho. Los medios son en cierto modo la expresión de lo que piensa la sociedad: la cuestión es por qué la sociedad piensa eso.
P. ¿Por miedo a lo nuevo?
R. Exacto. Pero miedo, ¿de quién? De la vieja sociedad a la nueva, de los padres a sus hijos, de las personas que tienen el poder anclado en un mundo tecnológica, social y culturalmente antiguo, respecto de lo que se les viene encima, que no entienden ni controlan y que perciben como un peligro, y en el fondo lo es. Porque Internet es un instrumento de libertad y de autonomía, cuando el poder siempre ha estado basado en el control de las personas, mediante el de información y comunicación. Pero esto se acaba. Porque Internet no se puede controlar.
P. Vivimos en una sociedad en la que la gestión de la visibilidad en la esfera pública mediática, como la define John J. Thompson, se ha convertido en la principal preocupación de cualquier institución, empresa u organismo. Pero el control de la imagen pública requiere medios que sean controlables, y si Internet no lo es...
R. No lo es, y eso explica por qué los poderes tienen miedo de Internet. Yo he estado en no sé cuántas comisiones asesoras de gobiernos e instituciones internacionales en los últimos 15 años, y la primera pregunta que los gobiernos hacen siempre es: ¿cómo podemos controlar Internet? La respuesta es siempre la misma: no se puede. Puede haber vigilancia, pero no control.
P. Si Internet es tan determinante de la vida social y económica, ¿su acceso puede ser el principal factor de exclusión?
R. No, el más importante seguirá siendo el acceso al trabajo y a la carrera profesional, y antes el nivel educativo, porque, sin educación, la tecnología no sirve para nada. En España, la llamada brecha digital es por cuestión de edad. Los datos están muy claros: entre los mayores de 55 años, sólo el 9% son usuarios de Internet, pero entre los menores de 25 años, son el 90%.
P. ¿Es, pues, sólo una cuestión de tiempo?
R. Cuando mi generación haya desaparecido, no habrá brecha digital en el acceso. Ahora bien, en la sociedad de Internet, lo complicado no es saber navegar, sino saber dónde ir, dónde buscar lo que se quiere encontrar y qué hacer con lo que se encuentra. Y esto requiere educación. En realidad, Internet amplifica la más vieja brecha social de la historia, que es el nivel de educación. Que un 55% de los adultos no haya completado en España la educación secundaria, ésa es la verdadera brecha digital.
P. En esta sociedad que tiende a ser tan líquida, en expresión de Zygmunt Bauman, en que todo cambia constantemente, y que cada vez está más globalizada, ¿puede aumentar la sensación de inseguridad, de que el mundo se mueve bajo nuestros pies?
R. Hay una nueva sociedad que yo he intentado definir teóricamente con el concepto de sociedad-red, y que no está muy lejos de la que define Bauman. Yo creo que, más que líquida, es una sociedad en que todo está articulado de forma transversal y hay menos control de las instituciones tradicionales.
P. ¿En qué sentido?
R. Se extiende la idea de que las instituciones centrales de la sociedad, el Estado y la familia tradicional, ya no funcionan. Entonces se nos mueve todo el suelo a la vez. Primero, la gente piensa que sus gobiernos no la representan y no son fiables. Empezamos, pues, mal. Segundo, piensan que el mercado les va bien a los que ganan y mal a los que pierden. Como la mayoría pierde, hay una desconfianza hacia lo que la lógica pura y dura del mercado le pueda proporcionar a la gente. Tercero, estamos globalizados; esto quiere decir que nuestro dinero está en algún flujo global que no controlamos, que la población se ve sometida a unas presiones migratorias muy fuertes, de modo que cada vez es más difícil encerrar a la gente en una cultura o en unas fronteras nacionales.
P. ¿Qué papel desempeña Internet en este proceso?
R. Por un lado, al permitirnos acceder a toda la información, aumenta la incertidumbre, pero al mismo tiempo es un instrumento clave para la autonomía de las personas, y esto es algo que hemos demostrado por primera vez en nuestra investigación. Cuanto más autónoma es una persona, más utiliza Internet. En nuestro trabajo hemos definido seis dimensiones de autonomía, y hemos comprobado que cuando una persona tiene un fuerte proyecto de autonomía, en cualquiera de esas dimensiones, utiliza Internet con mucha más frecuencia e intensidad. Y el uso de Internet refuerza a la vez su autonomía. Pero, claro, cuanto más controla una persona su vida, menos se fía de las instituciones.
P. Y mayor puede ser su frustración por la distancia que hay entre las posibilidades teóricas de participación y las que ejercen en la práctica, que se limitan a votar cada cuatro años, ¿no cree?
R. Sí, hay un desfase enorme entre la capacidad tecnológica y la cultura política. Muchos municipios han puesto puntos Wi-Fi de acceso, pero si al mismo tiempo no son capaces de articular un sistema de participación, sirven para que la gente organice mejor sus propias redes, pero no para participar en la vida pública. El problema es que el sistema político no está abierto a la participación, al diálogo constante con los ciudadanos, a la cultura de la autonomía, y, por tanto, estas tecnologías lo que hacen es distanciar todavía más la política de la ciudadanía.
Publicado por: jjbrunner
Comentarios
Estimado don JJB:
Muy interesante la entrevista.
Me llama mucho la atención la opinión de este señor respecto a la participación en el mundo político de la ciudadanía. Especificamente la parte en que dice "El problema es que el sistema político no está abierto a la participación, al diálogo constante con los ciudadanos, a la cultura de la autonomía, y, por tanto, estas tecnologías lo que hacen es distanciar todavía más la política de la ciudadanía."
Fíjese que creo que eso es cierto para los canales formales de acceso e interacción que debe abrir el sistema político para la ciudadadanía, pero creo que dicho sistema político si es muy afectado por los canales informales de participación que existen, como los mails, foros o blogs. Es cuestión de ver que muchas decisiones son influídas simplemente por la alta cantidad de mails de reclamos que reciben o por la opinión en blogs.
Piense en canales como éste y el fenómeno creado entre nosotros mismos, en las discusiones JJB - Poblete: Un importante político - intelectual con influencia en las decisiones de cierta área de nuestro sistema político (la educacional), abre un blog. Ese blog no es parte del establishment, sino un canal informal que él mismo quizo abrir (de forma casi gratuita) por pura buena onda y conciencia ciudadana y participativa. Los miles de ciudadanos anónimos como yo empiezan a participar. Sucede entonces lo impensable: algunas opiniones e información que recibe ese ese alto político le sirven y le ayudan y las usa en su posición de influencia.
Y ojo, que hasta se crea masa crítica para ciertos temas que obviamente le influirán áun más a usted ¿sabe usted por qué tanta gente a participado en su foro sobre la UTEM en circunstancias que los otros foros tienen menos opiniones? Bueno, porque, modestamente lo digo, yo mismo participé en otros foros de otras páginas respecto a este tema, publiqué el link al suyo e incentivé a participar (poner las palabras "perito criminalístico UTEM" en Google para ver dichos foros). Asimismo, lo hacen otros usuarios.
En definitiva, la Internet es una herramienta que supera todas las barreras de participación existentes. Casi es irrelevante que el sistema político no abra canales formales de partipación, porque la internet lo permea igual. Si yo voy a pedir una hora con un senador, probablemente me den hora para 1 año más, pero su blog o su mail lo contesta altiro. Es maravilloso ¿no cree?
Saludos
Publicado por: Diego Poblete Fecha: Enero 7, 2008 09:53 AM
Estoy de acuerdo plenamente con don Diego de que medios como este --un blog de análisis y discusión de la educación y las políticas educacionales-- crea nuevas y variadas oportunidades de participación ciudadana. Cambia la naturaleza del "foro público".
Por mi lado, veo esto como una experiencia que ensancha y enrique mi propia práctica académica, creandose nuevas formas de producir y transmitir y compartir conocimientos, y de recibir un flujo mayor -y a rato más exigente-- de opiniones que obligan a la reflexión.
JJB
Publicado por: JJ Brunner Fecha: Enero 8, 2008 09:47 AM
Es una entrevista muy interesante. Castells menciona dos aspectos que me parecen muy importantes. El primero es la estrecha relación entre la brecha digital y la educación. Esta relación no siempre es analizada por los tecnólogos y los que trabajamos en educación. Por una parte, los tecnólogos apuestan al desarrollo de herramientas aparentemente sin la necesidad de que los usuarios posean un bagaje educativo previo. Por otra, los que trabajamos en educación pensamos que ninguna tecnología sustituye a un buen maestro.
Estas dos posturas impiden que los centros educativos se apropien de las nuevas tecnologías. Tal es el caso del programa Enciclomedia en México, los resultados muestran que con frecuencia los niños y niñas tienen más conocimiento de las herramientas digitales que los profesores. Este fenómeno crea una paradoja: los profesores que cuentan con un mayor conocimiento cultural no pueden usar las nuevas tecnologías para mejorar la calidad educativa, y los jóvenes que manejan con mayor destreza las herramientas tecnológicas no cuentan con los conocimientos previos para profundizar su aprendizaje.
El segundo aspecto se refiere a las preguntas que hacen los gobiernos. La pregunta ¿cómo controlo internet? es mucho menos intersante que, por ejemplo, ¿cómo aprovechamos estas herramientas para mejorar el bienestar del país? ¿De qué manera podemos crear una sociedad más democrática? o de plano ¿de qué manera reducimos el gasto público con internet?
Publicado por: Paco Martínez Fecha: Enero 9, 2008 02:56 PM
