Finlandia
Columna de opinión publicada en la sección Artes y Letras del diario El Mercurio, domingo 15 octubre 2006.
El notable desempeño y buenos resultados del sistema educacional de Finlandia se han transformado en un tópico del debate chileno. Pues bien, ¿a qué factores se deben estos logros extraordinarios, en comparación con los del sistema chileno?
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Finlandia
El notable desempeño y buenos resultados del sistema educacional de Finlandia se han transformado en un tópico del debate chileno. Pues bien, ¿a qué factores se deben estos logros extraordinarios, en comparación con los del sistema chileno?
Por lo pronto, a los factores de contexto en que se desenvuelve el sistema nףódico. Finlandia es una sociedad situada, junto a Japón y Suecia, entre las más igualitarias del mundo; Chile, entre las más desiguales. Su población (5,2 millones) no enfrenta problemas de indigencia y pobreza; al contrario posee uno de los más altos niveles de ingreso per capita del mundo. El gasto por alumno, en moneda comparable, es allá 2,3 veces el chileno en la educación básica y 3,1 veces en la educación secundaria. Si se compara sólo el gasto por alumno que asiste a escuelas financiadas por el Estado, la diferencia sería todavía más grande. De hecho, el gobierno nórdico gasta en educación, en proporción al producto, dos puntos más que Chile; en un país donde los ingresos del Estado alcanzan a un 39% del producto mientras en Chile bordean el 22%.
En cuanto al sistema educativo propiamente, Finlandia posee una provisión netamente pública de enseñanza obligatoria; sólo un 3% de los alumnos asiste a escuelas privadas subvencionadas.
La administración de los colegios es altamente descentralizada a nivel comunal.
Los procesos de admisión a los programas de formación inicial de profesores son rigurosos; sólo un 10% de los candidatos ingresa a las universidades que imparten carreras de pedagogía. Los futuros docentes deben obtener el título de Master, que se alcanza en 4 años.
Los programas formativos de los profesores primarios son predominantemente de contenidos y métodos de enseñanza; en el caso de los profesores secundarios, dominan las materias disciplinarias y sólo un 22% de los créditos se destinan a aspectos educacionales.
La carga horaria de aula de los profesores finlandeses es moderada; entre 15 y 23 horas semanales.
La relación alumnos por profesor dentro del sistema es de 16:1 en el nivel primario y de 13:1 en el nivel secundario, en contraste con Chile donde es de más de 30:1 en ambos niveles.
Además, todo empleador de profesores, sea el director de un colegio o la autoridad comunal, está obligado a otorgar a cada profesor entre 3 y 5 días anuales para educación continua, la que es de orientación esencialmente práctica. En general, los docentes del país nórdico gozan de alta estimación social.
En suma, ¿qué comparación válida puede hacerse entre ambos sistemas? Funcionan en contextos completamente distintos; uno de país desarrollado e igualitario con alto bienestar, el otro típico de un país en desarrollo con grandes brechas de desigualdad.
Ambos sistemas se organizan y gestionan de manera diferente. Los recursos que poseen son incomparables. La selección y preparación de los profesores y sus condiciones de trabajo son contrarias en muchos aspectos. La estructura de administración descentralizada de los establecimientos públicos es fuerte allá; débil aquí.
¿Cómo, entonces, esperar resultados semejantes entre estos dos sistemas?
Más bien, deberíamos usar ciertos elementos del sistema finlandés como un modelo para aprender, abandonando la peregrina ilusión de que podemos llegar a estándares parecidos con nuestros actuales niveles de inversión educativa, gestión de las escuelas, preparación de los docentes, condiciones de su trabajo y prácticas de enseñanza.
José Joaquín Brunner
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Publicado por: jjbrunner
Comentarios
Excelente artículo. Cuando apareció el comentario en la prensa sobre los excelentes resultados en Finlandia, tuvo varias réplicas en blogs educativos instando a nuestro muy conocido ejercicio de "copiar y pegar", varios aplaudieron incesantemente y parecían haber encontrado la piedra filosofal perdida. Aparentemente, tampoco escucharon a los propios docentes fineses que dijeron explícitamente en el seminario en que participaron que ambos sistemas eran muy distintos.
Sin embargo, la primera voz de mesura que escuché (o leí) fue la de jaime Valdés, rector del Colegio Altamira quien, en su blog "Educar en tiempos de diversidad" ( http://www.jaimevaldes.cl/?p=50 )comentó la experiencia finesa y la puso en paralelo con la realidad chilena, igual como lo haces tú en este trabajo.
Una cosa sí, me parece necesario rescatar y no olvidar: Es necesario fortalecer la profesión docente desde la formación universitaria, debe buscarse a los mejores, ser más rigurosos y entregarles todas las herramientas que requieran para desenvolverse en nuestro sistema. Lo que digo es tan obvio que sería un insulto a la inteligencia decirlo si no fuera porque no ocurre así. Me encanta recibir alumnos en práctica docente y me admiro de ver cómo la mayoría busca con entusiasmo formas para superar la falta de conocimientos de su formación universitaria. No debería ser así, pero pasa demasiado a menudo...
Gracias José Joaquín por ser una voz de alerta y a propósito de algunas descalificaciones gratuitas que algunos por ahí le han dejado (y Ud. publica en su blog, lo que demuestra su tolerancia), reciba mi sincera muestra de aprecio porque gente como Ud. es la que hace falta, ya que debemos construir con altura de miras y objetividad, con sentido crítico, pero con la realidad bien asentada.
Gracias,
prof. benedicto González Vargas
Publicado por: prof. Benedicto González Vargas Fecha: Octubre 28, 2006 11:12 PM
Sr. Brunner, preciso el detalle de los factores del sistema educativo finlandés. Sin embargo, tengo una pregunta: ¿Por qué Ud. y otros articulistas son majaderos en señalar que una de las debilidades de la educación chilena radica en la mala formación de los profesores en Chile. ¿No son las mismas universidades las que forman a los profesores? ¿Qué estadísticas tiene Ud. respecto a la mala formación de los docentes?
Publicado por: Ernesto Uribe Ojeda Fecha: Diciembre 5, 2007 09:52 PM
Sr. Brunner, preciso el detalle de los factores del sistema educativo finlandés. Sin embargo, tengo una pregunta: ¿Por qué Ud. y otros articulistas son majaderos en señalar que una de las debilidades de la educación chilena radica en la mala formación de los profesores en Chile. ¿No son las mismas universidades las que forman a los profesores? ¿Qué estadísticas tiene Ud. respecto a la mala formación de los docentes?
Publicado por: Ernesto Uribe Ojeda Fecha: Diciembre 5, 2007 09:52 PM
El mejor indicador de las insuficiencias en la formación de los docentes es aquel que se deduce de las evaluación de los profesores, que muestran claramente debilidades en su formación inicial. También las respuestas de los propios profesores (matemática) en la prueba TIMSS conducen a formarse esa idea.
De todas formas, no se trata de "responsabilizar" a los profesores, sino de inducir a las universidades a cambiar sus modelos de formación de ellos.
Atentamente,
JJ B
Publicado por: JJ B Fecha: Diciembre 6, 2007 12:15 PM
