Nacidos o elegidos
Columa de opinión publicada en Artes y Letras del diario El Mercurio, 15 enero 2006. Ver texto completo más abajo.
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Nacidos o elegidos
En sociedades muy simples y primitivas quienes controlan el poder controlan también el acceso a los bienes materiales más valorados, el gobierno de los súbditos, la definición del buen gusto, los canales de comunicación, las tecnologías del conocimiento y la relación con los dioses. En ellas, los atributos de la excelencia —personal y social—se encuentran monopolizados por un solo grupo. Sólo sus miembros se proclaman y reconocen como portadores del mando y la virtud; árbitros de la belleza y la moral; dispensadores de oportunidades y sanciones. No es raro, por tanto, que tengan de sí mismos una imagen exaltada. Son, por atribución social, los individuos inteligentes, exitosos, enérgicos y eficaces. Tanto así que de ellos solía decirse que eran los elegidos de los dioses.
En las sociedades contemporáneas, por el contrario, las fuentes del poder, la riqueza, el conocimiento, la moral y la belleza se hallan ampliamente distribuidas. Operan como sistemas (más o menos) separados, cada uno de acuerdo a su propia racionalidad, modos de evaluación y formas de legitimación. Por oposición a las sociedades monistas de antaño, las nuestras son—o aspiran a ser—pluralistas. Hay una variedad de jerarquías, las tradiciones son débiles y necesitan ser argumentadas en público, las formas morales virtuosas son múltiples y no excluyentes, los medios de control e influencia aumentan y se diferencian, los canales de comunicación se vuelven más porosos y flexibles.
Por eso, nuestras sociedades no toleran fácilmente que el poder político, económico, cultural y moral se concentre en un solo grupo. Rechazan la idea de que las virtudes o la inteligencia o el mérito se encuentran asociados al género (masculino), al éxito (económico), al nacimiento (en una clase social o grupo étnico), a una determinada ideología o creencia religiosa.
Más bien, los agentes individuales se conciben a sí mismos (al menos en el terreno moral) como iguales en dignidad y derechos y reclaman para sí un reconocimiento como tales e iguales oportunidades para demostrar sus talentos y acceder a ocupaciones y cargos. En esta combinación de principios—pluralismo de las formas de vida, igualdad de oportunidades para acceder a atributos valorados y rechazo de toda pretensión adscriptiva—se expresa, justamente, el ethos moderno. Éste repudia insinuaciones tales como que existirían personas que—para decirlo en las odiosas metáforas de la plaza pública—“no dan el ancho” o “no tienen dedos para el piano”, precisamente por no pertenecer a una determinada clase o carecer de los atributos de género o no compartir las creencias que se supone son atributos privativos de los llamados a mandar.
En esto consiste el principio democrático moderno. En distinguir y separar la autoridad de la jerarquía social; las oportunidades de la herencia; el mérito de la adscripción; la representación de la propiedad; los negocios de la política; los valores privados de los bienes públicos. Repugna a este principio la insinuación de que hay personas por naturaleza inferiores y superiores; llamadas a mandar y a obedecer; dignas e indignas de ocupar un cargo; virtuosas y carentes de valores.
Pedir a una sociedad en tren (rápido) de asumir su carácter pluralista que se deje conducir por quienes habrían nacido para hacerlo (como ocurría en sociedades muy simples y primitivas) no parece ser un argumento convincente. ¿O sí lo es?
Publicado por: jjbrunner
Comentarios
brunner alguna vez arealizadi clases en escuelas deprivadas o siempre escribio con solo teoría
Publicado por: jesús lara Fecha: Enero 17, 2006 06:55 PM
la verdad, Jesús, es que he realizado clases en diversas instituciones, y trabajado con muchas más. lo cual en ningún caso creo que aumente o disminuya el valor de los argumentos. ¿O no?
JJ B
Publicado por: JJ Brunner Fecha: Enero 18, 2006 09:54 PM
Estoy super de acuerdo con el artículo " No da el Ancho"...amenudo me angustia esta sociedadd cada vez más segmentada (stgo), trabajo con los más pobres y más ricos de chile y yo con otras amigas de clase media vemos con estupor que no podemos pagar un buen colegio a nustros hijos y en nuestro fuero interno ya segmentamos porque sabemos que la educación pública no va a mejorar y no por un problema de recursos si no de quienes están ejerciendo como profesores y siento verguenza pero es espantoso los profesores que no saben ni hablar,son fomes y le hechan la culpa al dinero...yo segmento,yo marco, también integro pero en mi interior creo que hay tanto profesor que está haciendo daño ( estudié en una escuela pública y trabajo en una idem), lo positivo... de lo pésimo aprendí que era lo que no se tiene que hacer.Dios me perdone hay profesores que dan pena.
Publicado por: alejandra Fecha: Enero 18, 2006 11:22 PM
Estimado Joaquín:
La claridad y profundidad de sus palabras son elocuentes y llaman a la reflexión de nuestra propia realidad, en este sentido, noto que de alguna manera se mantienen ciertas estructuras de poder (económicas, políticas y culturales), de las que participa un grupo reducido de nuestra sociedad, el cual tiende a perpetuarse; estoy pensando en tantas familias o grupos tradicionales que de generación en generación mantienen una gran cuota de poder o participación en la toma de decisiones en los ámbitos que ya mencioné. La brecha es enorme, y eso lo sabe usted muy bien, entre quienes se forman en un ambiente rico y estimulante, y aquellos desprovistos de estímulos afectivos, cognitivos, culturales y, por cierto, materiales.
¿Pedir a una sociedad... pluralista que se deje conducir por quienes habrían nacido para hacerlo... no parece ser un argumento convincente? Claro que no, pero ¿qué sucede en nuestra realidad? ¿existe el nepotismo? ¿la riqueza se concentra en unos pocos o se distribuye en la mayoría? ¿el capital cultural en nuestra sociedad es homogéneo?
Publicado por: Pablo Rojas Fecha: Enero 19, 2006 11:26 PM
José Joaquín: A pesar de las excepciones (Neruda; G.Mistral y otros, además de los muchos talentos desconocidos) y pasando por encima de ellas, las dependencias y los determinismos existen.
(Son muchos más los que constituyen la regla que aquellos que forman la excepción confirmatoria)
Ese poder funciona haciendo depender y determinando la vida de la gente...así de simple.
Basta un grito de un sargento para que los talentosos callen. Un ademán del policía y los más prometedores cerebros y manos del "estado llano" cesarán su afán y dejarán de actuar...al menos mientras no descubran que uniendo sus voluntades podrían cambiar la situación.
Y eso también ocurre en democracia con los sargentos y oficiales civiles y los ademanes a veces francos y otras sibilinos con que actúa la coerción
¿No es claro?
Decir que las condiciones que constriñen al ser humano no existen, solo por que algunos de abajo logran doblar la mano de lo que llamaremos "destino", es francamente un optimismo ingenuo. ¿Es algo más...?
La teoría del "soy libre para elegir aunque mis ojos no puedan ver de verdad que hay para mí" es optimismo ingenuo o quizás un argumento desmovilizador, que se apoya en la excepción -siempre hay alguno que elige bien a pesar de los pesares- para ocultar lo que aplasta y que es la regla de las mayorías.
En alguna época de mi vida negaba la existencia de clases sociales por que no estaba de acuerdo con su existencia, creyendo firmemente que todos los seres humanos son iguales. Pero las clases estaban allí....y siguen estando...y actuan sobre mí(SIGO CREYENDO QUE SOMOS IGUALES EN DIGNIDAD Y DERECHOS Y POTENCIALMENTE TALENTOSOS, AUNQUE DIVERSOS).
Me inclino por una educación que parta por reconocer la realidad tal como es, antes -no digo nunca- que como me gustaría que fuera, en un futuro incierto. Y en ese tal como es, "lo de arriba está arriba" y lo demás está para abajo.
Esa constatación básica no es fatalismo. Al contrario alimenta la conciencia y el compromiso por cambiar las cosas de hoy en la dirección buscada.
Hacer de la realidad una ficción escapando así del presente para dedicarse a los desafios del futuro..., termina dejando perpleja a la mayoría...pues a poco andar siente que no está en ninguna parte.
No nos vemos enfrentando los problemas de hoy de nuestros alumnos/as, ni sentimos tampoco que "atinamos" con los desafíos del mañana.
Eso está hoy atravesando por el alma de los profesores y profesoras de Chile.
Fernando
Publicado por: Fernando Flores Fecha: Enero 20, 2006 07:04 PM
