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Noviembre 12, 2005

Con ojos desapasionados. Ensayo sobre la cultura en el mercado

matta.jpg Capítulo aportado al libro en preparación por el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes sobre 15 años de transformaciones culturales en Chile.

La frase que mejor expresa la cultura en que vivimos es aquella que
dice: “ahora todo está en el mercado”. Efectivamente, una vez que el mercado se hace cargo de un conjunto cada vez más amplio de actividades sociales, la cultura de una sociedad cambia también de maneras distintivas. A fin de cuentas, la cultura es creación, transformación y comunicación de formas de vida y construcción de sentidos que intercambiamos en el incesante tráfico de
nuestra existencia social.

A su turno, estas formas de vida están determinadas, igual que su
puesta en escena y los significados que les atribuimos, por los arreglos institucionales básicos de la sociedad de la cual formamos parte. Rousseau lo dijo de manera dramática: “En esclavitud nace, vive y muere el hombre civil; cuando nace, le cosen en una envoltura; cuando muere, le clavan dentro de un ataúd; y mientras que tiene figura humana, le encadenan nuestras instituciones”.

A nosotros, chilenas y chilenos del siglo XXI, nos “encadenan” las
instituciones del mercado, envolviéndonos con sus lazos imperceptibles. En este tejido encuentra nuestra cultura contemporánea su entramado, sus jerarquías, sus divisiones y su vitalidad.

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Publicado por: jjbrunner

Comentarios

El artículo "La cultura en el mercado" me recuerda varias cosas en el orden sentimental, que van desde la sensación de alienación hasta la idea de la plena integración y conciencia sobre la realidad material. Es cierto aquello de que "ya no podemos sustrernos a los efectos transformadores del mercado, una vez que él se hace cargo de la sociedad..." y que de alguna manera autogestionamos nuestra existencia como producto donde "todos nos volvemos comerciantes" (Adam Smith). Pero, ¿y qué más?. ¿Eso es todo?. ¿Nos tenemos que quedar mirando desde la vereda cómo la realidad se mueve sin nuestra participación?. ¿Queremos participar?. ¿Qué entendemos hoy por participación?. Si "todo el futuro está ya dentro de nosotros", ¿es una posibilidad de ser o una constatación de la muerte del sujeto?. ¿Es, como señala Foucault (explicado muy bien por el profesor Sergio Rojas González)la construcción de un individuo desde fuera, desde el poder y que lo constituye incluso biológicamente (biopoder)?.

Tantas preguntas nos vuelven a situarnos en "la" pregunta, a saber: ¿en qué momento de la modernidad estamos si es que estamos en ella?. O seguimos nuevamente a Touraine cuando dice que "El mundo parece haberse vuelto chato, como una decoración o una página escrita. Ya no es más que un texto, un montaje de signos muy frágil y endeble" (Crítica de la Modernidad).

Pienso en los grados de conciencia que tenemos y con los cuales nos movemos en la actualidad. Dentro de las múltiples posibilidades me detengo en dos. Primero, exceso de conciencia, que genera alteración, angustia, decaimiento, desolación, por un mundo que no concuerda con nuestras posibilidades y se aleja de nuestro telos. Segundo, un sujeto alienado pero integrado al mundo. Siguiendo este razonamiento podríamos decir que el alienarse se convierte en una elección inteligente y adaptativa para poder estar en un mundo extremadamente complejo. Sería una decisisón (si es que es voluntaria) apegada a un canon de normalidad. Es decir, en la medida que opto por no saber o saber menos, puedo vivir mejor. De esto se desprende que algunos individuos actuemos (que es un no actuar) sumidos en el mutismo, en lo que se ha llamado el "autismo del sujeto".

Publicado por: Mario Fabregat Fecha: Noviembre 13, 2005 01:51 PM

Siguiendo con el comentario del artículo "La cultura en el mercado" la reflexión sigue en torno a la situación del individuo. Toda crítica que se hace al mercado tiene como fundamento básico la constatación de que "algo anda mal". Se entiende que el individuo es mal tratado, dañado, herido, sufre una pérdida y una merma en su condición. Esta crítica que nace de una "preocupación" debe mantenerse y autogenerarse en la medida que es un contrapunto del poder económico que deshumaniza. No es la voz ni la intención de destruir el mercado a priori; es el cuestionamiento en defensa del principio sujeto-actor que de alguna manera le ha sido arrebatado al sujeto. Incluso podría ser visto como un acto de desenmascaramiento de la mentira, como la necesaria e inevitable denuncia de lo que nadie se atreve a decir o de lo que ninguno puede decir porque no nos damos cuenta. Y cuando creemos saber resulta que entramos en un nuevo extravío. Guy Debord diría que "En el mundo realmente invertido lo verdadero es un momento de lo falso" (La sociedad del espectáculo, 1967).

Si los posmodernos nos colgaron el mote de simples "consumidores" de nuestra existencia, con Debord diríamos que ya no somos siquiera consumidores, sino que meros espectadores del espectáculo de la realidad.

Publicado por: Mario Fabregat Fecha: Noviembre 13, 2005 06:19 PM

Mario: en realidad, puedo imaginar más que las dos opciones que mencionas allí; entre la angustia del exceso de conciencia y la del sujeto alienado integrado. Por ahí al medio esta el sentido de aventura y de inseguridad --la craeción destructiva schumpeteriana-- al que Marschal Berman le dedicó su libro; y a partir de ahí hay miles de diversas formas de vivir este drama moderno... ¿O tienes dudas de que esto es, justamente, el drama de lo moderno? Seguirn insistiendo en que Chile podría o no ser moderno es como equivocarse entre si estamos de día o de noch... Sólo a los sociólogos nos ocurren esas confusiones pienso a veces.
Saludos,

JJ B

Publicado por: JJ Brunner Fecha: Noviembre 21, 2005 03:39 PM

Estoy de acuerdo Sr. Brunner. La realidad es más rica y viva que el texto que afirma dos posibilidades: alienación v/s conciencia extrema. La realidad es más compleja que cualquier emergencia textual momentánea. Muchas veces lo que hablamos no responde a lo que necesariamente queremos decir. Hablar y decir son cosas disntintas. Decir que Chile no está inmerso en la modernidad es una discusión baladí, es cierto. Las manzanas se siguen cayendo en la cabeza de los millones de hijos de Newton y no tiene sentido discutir la ley de gravitación universal. Lo que sí creo necesario es detenerse, evitar la vorágine, siento que vamos muy rápido. Allí inserto lo del espectáculo, donde nos transformamos en espectadores y no en actores. Observamos, vemos, hacemos en función de una paulatina merma en nuestra capacidad de "hacer" por nosotros mismos. Lo que se llama el empoderamiento es el grito que se hace necesario desde el fondo de la acción. Es el clamor por el "yo cuando" o el "yo recuperado para mí".

En tiempos de máxima subjetivación asistimos a una cierta pérdida, un cierto abandono. Se huele, se siente, se oye. Es necesario detenerse para ver como se es sujeto hoy en día. Nadie discute el subjetivismo,ni le existencia del sujeto en la modernidad. Lo que yo no sé es en qué grado este sujeto es autónomo del poder,con qué grado de autonomía y autoconciencia se mueve. ¿O está aniquilado desde el poder que lo constituyó ya no sólo como conciencia impropia sino que también como cuerpo y formato biológico (bíopoder, Foucault)?.

Publicado por: Mario Fabregat Fecha: Noviembre 23, 2005 11:55 PM

Qué duda cabe, Mario, el sujeto (moderno) no es autónomo del poder, en el sentido de libre de atadeuras. Nace y muere entre instituciones que lo constituyen como tal sujeto y se mueve entre redes de poder que lo ubican en posiciones más o menos estables de sujeción y poder de acuerdo a sus posesiones de capital (en sentido de Bourdieu). Me parece, en todo caso, (¿o será una ilusión esta de los "progresistas" que tenemos una confianza esencial en la modernidad?) que este sujeto es potencialmente más autónomo que nunca antes en la historia, en virtud de esos entramados institucionales, tales como la democracia, el reconocimiento progresivo de los DD.HH, la difusión de los códigos culturales modernos basados en la educación, el acceso a variadas tecnologías, la mayor auto-conciencia del sujeto....etc. Nada de esto significa, sin embargo, la superación de las desiguales distribuciones de dichos capitales, de las oportunidades que ellos crean y de las realciones de poder que a partir de ellas se establecen en la sociedad, el mercado, la cultura, etc. Esta es, imagino, la tensión de la modernidad; entre su promesa liberadora y su desenvolviemiento a través de dichas redes cada vez más complejas del trabajo, el poder, el conocimiento, etc.

Saludos,

JJ B

Publicado por: JJ Brunner Fecha: Noviembre 28, 2005 04:33 PM

Sr. Brunner: con relación a la confianza en la modernidad, en verdad no queda otra alternativa porque es lo que tenemos, es nuestro tiempo ; es nuestro cuerpo de sentidos y nuestro único mundo posible, por tanto, a ella (la modernidad)debemos y estamos obligados a remitirnos. En defensa de la modernidad habría que señalar que nos abrió el sentido del futuro, de la posibilidad de... Pero esto generó un quiebre psicológico (avance histórico, como la artillería de Trotsky) pues nos planteó una nueva Historia, una Historia lineal, matando el tiempo cíclico. La modernidad es el "estallido de lo humano", su expresión desplegándose en todas direcciones, creando desarrolo, conflictos, dificultades,retrocesos, nostalgia, etc. En este estallido de lo humano es posible la emancipación, pero también el extravío. Como señalaba el profesor Sergio Rojas, la modernidad cartesiana y el "yo pienso" significa también "estoy perdido".

Lo claro es que este estallido de lo moderno ha generado un proceso de máxima subjetivación. Y volvemos a lo mismo. ¿Es eso señal de libertad, integración, emancipación?. La subjetividad huérfana de sentido moderno se puede transformar en totalitarismo ( no hablo de la caraicatura totalitaria que de manera hipócrita construye el cínico). Porque pensamiento totalitario es también aquel que carece en su red de estructuración de la posibilidad de cuestionarse y aceptar el ingreso crítico de las ideas y de su circulación.

Asumir la modernidad como un período histórico que debe reducir al máximo los conflictos humanos ha sido el mayor error y el mayor anacronismo del siglo XX ( Lucien Febvre). Y Hannah Arendt en "¿Qué es libertad"? señala que la pluralidad es conflicto y división. Que en vez de superar diferencias las aumenta y profundiza. Entonces ahí salimos los modernos a evitar la discusión. No hay nada que discutir pues la libertad es el fin del conflicto. "No sea conflictivo y sea moderno", resuelva, avance, no mire hacia atrás. Ya no estamos para estatuas de sal.

Publicado por: Mario Fabregat Fecha: Noviembre 28, 2005 11:22 PM

Mario, más bien, cabría pensar que no se puede vivir la modernidad sino a través de sus conflictos y de su lógica "schumpeteriana" que en el artículo que ha dado lugar a este intercambio incluí como un rasgo esencial de nuestra "nueva" cultura expuesta a las racionalidades (e irracionalidades) del mercado. Por cierto que no hay mucho más que decir sobre esto, en cierto sentido, que aquello que Marshal Berman escribió en su famoso libro "Todo lo sólido...". Es paradojal que a veces se quiera interprtear la modernidad como una conciliación, como un "fin de la historia", como una integración de los ideales modernos en la realidad social... Todo lo contrario, la modernidad, me parece, es un desgarro; el comienzo de una historia cuya dirección se ha vuelto definitivamente incierta y cuyo ritmo suele semejarse al de una locomotaro lanzada a toda velocidad...y sin un maquinista. ¿Quién mejor que Pessoa registró los ambiguos sentimientos que esta incierta carrera nos produce?

JJ B

Publicado por: JJ Brunner Fecha: Diciembre 11, 2005 12:29 PM

sr Bruner (todos). Estamos atrapados en el mercado.es éste quien nos entrega un marco de libertad en el cual podermos movermos. los espacios para funcionar como ser humano reflexivo dentro de la modernidad son enormes desde la perspectiva de la información; pero la carencia intelectual y espiritual para su mejor asimilación trauma, choca y frustra. no hay tiempo, los días de hoy tiene cinco horas. qué tiene que ver el tiempo con la libertad, qué tiene que ver con el mercado, dónde se unen el tiempo y las cifras. el tiempo es el mejor aliado del consumita y el peor del creador, jamás se alcanza a ver en su máxima expresión la idea, lo creado.

Publicado por: mabel Fecha: Enero 11, 2006 12:55 AM

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