Inicio Curriculum Contacto Instituciones Contenidos
Agosto 26, 2005

Escándalos, medios y poder

scandal.bmp Texto usado como base de una presentación realizada al Grupo de Doctrina Social de la Pontificia Universidad Católica de Chile, 2004

Palabras claves: noticia, democracia, mercado, medios de comunicación, poder, prestigio
Disponible aquí como Download file pdf_icon33.gif 120 KB

Una búsqueda superficial en Internet sobre el término “scandal” arroja más de 2,5 millones de referencias, incluyendo alrededor de 100 mil artículos de orientación académica o interpretativa. En idioma castellano produce 100 mil referencias y 10 mil artículos.

La geografía del escándalo es global: desde EEUU a Tailandia, de Colombia a Gran Bretaña, de Rusia a Corea.

Los tipos de escándalos mencionados son igualmente espaciosos: políticos, corporativos, sexuales, eclesiásticos, militares, de la justicia, espionaje, deportivos, científicos, ecológicos, académicos, etc.

Incluyen nombres como Profumo, Clinton, Chirac y Kohl; situaciones como Watergate e Iran-Contra; empresas como ENRON y WorldCom. Aparecen también escándalos locales: de pedofilia, corrupción, mafia del alerce, filtración de datos, indemnizaciones, evasión de impuestos, y “casos” como Inverlink, MOP, Riggs, etc. De hecho, la pareja de términos “Chile + escándalo” conduce a 43 mil páginas electrónicas.

¿Qué tienen en común estos nombres y situaciones que hace posible agruparlos bajo la noción de escándalo? Todos conducen hacia un evento mediático que puso al descubierto algo previamente oculto y moralmente ignominioso –real o supuestamente– cuya exposición genera una secuencia de reacciones en la opinión pública.

¿Cómo explicar que estos eventos ocupen un lugar tan importante en nuestra cultura cotidiana, al punto que según algunos vivimos inmersos en una “cultura del escándalo”?

Mi hipótesis es la siguiente: las sociedades democráticas de mercado contemporáneas son propensas al escándalo. Porque sólo ellas son sociedades mediatizadas 1; esto es, sociedades cuyas experiencias culturales se organizan, en gran medida, a partir de procesos y bienes simbólicos producidos por los medios de comunicación. Éstos originan tanto el contexto simbólico en que vivimos como también una proporción creciente de los mensajes que orientan nuestras interacciones. En promedio, los chilenos dedicamos 27 horas semanales a la TV, 25 a la radio, 6 a la lectura de diarios y revistas y 3 a internet2. Es decir, una buena parte de nuestra existencia activa e insomne, quizá incluso nuestros sueños, está, directa o indirectamente, alimentada por los flujos de palabras, imágenes y sonidos provenientes de los medios y por su posterior elaboración a través de conversaciones, intercambios y comportamientos.

Por su parte, la industria de medios opera básicamente con 2 lógicas, como resultado de su entorno democrático y de mercado.

La primera es la lógica del “nada humano me es ajeno” de Terencio, a quien suele llamarse el “precursor de la comedia de costumbres moderna”. Es una lógica de la indagación, la exhibición y la puesta en escena de la condición humana. Lleva a presionar continuamente sobre los límites (siempre ambiguos) de aquello que los medios pueden legítimamente presentar al público; o sea, mostrar, informar y publicitar. Es una lógica profundamente emparentada con las libertades de expresión e información –el derecho a conocer y transmitir– las cuales, a su vez, se hallan estimuladas por la competencia: la necesidad de vender audiencias a los avisadores.
En esta carrera (donde el rating es apenas una manifestación) los medios empujan constantemente los límites –del lenguaje y los temas, de enfoques y géneros– hacia más y más dimensiones, virtuosas o miserables. A Freud no le resultaría extraño que parte de esta presión se ejerza precisamente allí donde las pulsiones humanas son más profundas: en el plano de la libido y el sexo, de la agresividad y la violencia, de la enfermedad y la muerte.

Hay, sin embargo, una segunda lógica de los medios que viene a complicar las cosas, la de Lord Northcliffe, el dueño británico de medios de comienzos del siglo pasado, para quien “noticia es algo que alguien, en alguna parte, desea suprimir; el resto es publicidad”.

En juego están aquí dos cosas fundamentales. Por un lado, la definición de qué es noticia o, más exactamente, cuál es el ámbito de lo “noticiable”. Segundo, dónde trazar los límites de lo público, de manera de preservar el espacio privado del intruso escrutinio de Lord Northcliffe.

Cualquier texto de estudio empleado en escuelas de periodismo revela las dinámicas principales en ambos frentes. Cito uno: “cada medio tiene interés en dar a conocer a su público determinados hechos y opiniones para conseguir fundamentalmente dos objetivos: ganar dinero y tener la máxima influencia y difusión”. Sin duda, intereses impecablemente democráticos y de mercado. Cito nuevamente: “Un hecho será más noticiable cuando produzca mayor cantidad de consecuencias que, a su vez, también serán noticia”. La dinámica del escándalo, una vez desatado, se ajusta exactamente a este patrón: se alimenta noticiosamente a sí mismo. Tercera y última cita: “Actualmente, las noticias que despiertan más interés son las noticias que explican historias de vidas […] donde los sentimientos más primarios […] son susceptibles de ser compartidos por todos los seres humanos, por encima de una determinada posición social...”.. La democracia igualitaria se abraza aquí con el mercado de los sentimientos.

En suma, la incesante búsqueda de lo noticiable conduce de preferencia hacia aquello que –por buenas o malas razones– desearía ocultarse en una sociedad, impulsando a los medios a penetrar en la vida privada, incluso con el apoyo de tecnologías que permiten perforar su intimidad.

Cuatro elementos de la organización mediática explican por qué su personal se siente inclinado hacia la promoción del escándalo:
1°) El valor comercial de las noticias referidas a sucesos escandalosos (“el escándalo vende”).

2°) La persecución de objetivos políticos, como dañar la reputación de un gobierno o perjudicar a los opositores.

3°) La auto-imagen profesional de los medios como conciencia vigilante y descubridores de hechos encubiertos.

4°) La rivalidad derivada de la competencia que lleva a una carrera por producir, en el menor tiempo, la noticia más golpeadora y con mayor efecto.

Si acaso los escándalos cumplen una función social es parte de lo que sigue en este artículo.

Publicado por: jjbrunner

Comentarios

Muy recordado José Joaquín:
Interesante debate el que propones sebre el escándalo y los medios de comunicación. Me invita a hacer la siguiente reflexión. Para que el esacándalo sea posible, debe haber un público ansioso por consumirlo, por apropiarlo o al menos observarlo desde su silencio. Quienes lo consumen, sin duda se disponen al impudor, al morbo y a gozar del estado de ruina espiritual en el que caen otros (claro los observados, nunca el yo que observa). Pero además, quienes impulsan el esacándalo saben perfectamente que, en algún momento, debe aparecer el restaurador del pudor, de la decencia, de la compostura, de la dignidad de los actos y las palabras. Hay un juego peligroso en los medios de comunicación, que no es sólo mostrar el escandalo, sino también el tener la capacidad de elegir (y por esa vía erigir)a quienes puedan cumplir ese rol de chapulines colorados de lo correcto y es tanto el poder de los medios, que a la vez, son capaces de transformar, en otro momento, al restaurador en bestia y así dominar un círculo vicioso. Pero además, lo peligroso del juego del escándalo es apostar a la saturación de un escándalo para pasar no sólo a otro escándalo, sino a uno más intenso, más cruel si es el caso, para llegar a matar cualquier sentido interior de asombro. A mi personal entender, aquello que anula por completo la culturización del mundo es la ausencia total de asombro, pues es esta capacidad la que nos lleva al goce del aprendizaje.

Un abrazo para ti,
Patricio Varas.
Bogotá, Colombia

Publicado por: Patricio Varas Guerrero Fecha: Octubre 25, 2005 06:16 PM

Estimadísimo Patricio:
¡Qué bueno reencontrarnos aquí! Y es cierto: el escándalo supone un público "escandalizable" - "escandalizado" que no sólo es producido por los medios sino que, por su cuenta, se hace parte del juego y lo usa de mil maneras distintas, cada uno de sus miembros según las necesidades y preferencias de su particular situación psico-social (para confirmar su propia superioridad, para negociar secretos y rumores, para alimentar resentimientos, para defender una postura moral u otra....etc., etc.) Más discutibe --poro no exenta de antecedentes-- es la otra parte de tu tesis, creo. Aquella de que los medios luego fabrican a los restauradores del orden moral... como los jueces "mano puliti" de Italia (¿se escribirá así?) o los caballeros de la restauración moral que surgen tras los escándalos (habitaules en ciertos medios de los EE.UU:, por ejemplo). Digo más discutibe esta parte pues los medios operan aquí, como siempre, sobre un terreno que en parte los precede (a menos que uno piense que ya todo es moldeado y condicionado por los medios...). Un entorno, por ejemplo, de fuerzas morales en pugna, de movimientos religiosos e ideológicos que se vuelven activos tras los "escándalos", de necesidades sociales como la de encontrar "chivos expiatorios" o reestablecer el equilibrio de los valores que se sienten amenazados, etc.
En fin, me alegra sobre todo leerte y va un cordial saludo.

JJ

Publicado por: JJ Brunner Fecha: Octubre 26, 2005 07:49 PM

Querido José Joaquín:
Es cierto, no es correcta la tesis sobre que los medios eligen a los restauradores de la moral, y corrijo entonces diciendo que los medios se equivocan cuando intentan hacerlo, ya sea en forma premeditada o fortuita. Por que, aunque no lo controlan todo,los medios sí son responsables de presentar ante el gran público la diferenciación de las cosas, pero como su know how es cada vez más especializado en, para volver al tema, "el esacándalo", han perdido la sabiduría y la habilidad para buscar lo otro. ¿Y qué es lo otro?, lo otro es la perspectiva, la visión de las cosas, lo complejo que hay que saber, en fin los caminos para cultivar virtudes en el público. Esa deficiencia de los medios (quisiera poner de ejemplo cómo el debate presidencial chileno presentado en CNN en español nos brindó un formato basado en la tiranía de los minutos contados y de los "temas hot") lo único que produjo como "efecto-imágen" fue una representación de un Chile donde no se ha hecho nada bueno, donde los logros son parte de una película que ya se vio y que ahora hay nueva cartelera y nuevos premios para dar. Creo que las realidades objetivas sí existen, independientemente que nos hayamos abierto a una forma episódica de vivir en la posmodernidad, pues soy de los que piensa que lo verdaderamente sólido NO se desvanece en el aire. Esa impericia de los medios de comunicación (de aquellos medios que están a nuestro alcance), efervescencia del hiperrepresentacionalismo, lo que termina por demostrar es que lo único que se desvanece realmente es lo débil y lo banal, por ignorar dónde está lo sólido y lo trascendente.

Mas abrazos

Patricio Varas Guerrero
Bogotá

Publicado por: Patricio Varas Guerrero Fecha: Noviembre 4, 2005 01:59 PM

hola idiotas de mierda, yo soy un anti social que creo que el tener amigos no es bueno porque me aburro

Publicado por: Jaime Muñoz Fecha: Noviembre 11, 2005 12:14 PM

Patricio: quizá el auto-calificado como "anti social" que se metió al medio de nuestra conversación sea una de esas realidades que dices "no se desvanecen en el aire"; a fin de cuentas, la anomia, bajo sus diversas formas, es parte, seguramente, de las sociedades, así como la violencia en sus distintas expresiones. Pero qué duda cabe: desde el momento que los media se hacen cargo de la esfera pública, la representación de los estados de asocialidad, anómicos y de violencia (conductas desviadas) pasan a tener una escenificación nueva y un alcance, también, inaudito, como observamos todos los días con las noticias de la TV sobre situaciones de salud mental y de crímenes. Luego, me parece, no se trata aquí de tomar partido por o contra los medios (al menos no de inmediato) sino de averiguar qué efecto tienen estas nuevas esceneficiaciones y cómo inciden en la manera como la sociedad se refleja a sí misma y se hace reflexiva en el mismo proceso..

Un saludo muy cordial,

JJ B

Publicado por: JJ Brunner Fecha: Noviembre 21, 2005 03:54 PM

Mi estimado: Ha sido para mi una gran satisfacción encontrarme con vuestra página....Bueno, dado que son las 04:00, iré al grano. Lo que no ha sido grato es no poder leer por completo el articulo que ud. publicó el 21 de Noviembre de 2005 "Escándalos, Medios y Poder"; por favor, si existiera la posibilidad de subirlo nuevamanete a su página, o hacérlo llegar a mi correo, en última instancia. No alcanza a imaginar cuanto lo agradecería.
Es en extremo grato contar con este sitio y con el apoyo que brindan sus publicaciones a quienes estamos en formación.

C. do Nascimento.
Comunicador Audiovisual
Magister(c) en Comunicación y Periodismo.

Publicado por: C. do nascimento Fecha: Mayo 20, 2006 03:59 AM

Estiamdo C. do Nacsimento: estoy tratando de recuperar el artículo de marras para volver a levantarlo aquí.
Saludos,
JJ B

PD. Ahora, efectivamente, está disponible

Publicado por: JJ Brunner Fecha: Mayo 20, 2006 06:02 PM

José Joaquín,
Me encuentro realizando mi tesis de grado de periodismo, en un tema relacionado con lo expuesto en este artículo por usted: respecto del morbo como medio de atracción de público en los noticieros chilenos y en la prensa escrita. En primer lugar quería comentarle que me parece bien planteado y concreto su artículo, y por lo mismo me interesa trabajar con algunos puntos planteados por usted. En segundo lugar, me interesa revisar otros autores que se refieran al tema, por lo que viendo que usted ha citado otros autores le solicito cooperación con algunas referencias bibliográficas relevantes. Agradeciendo su tiempo, me despido
Andrea P G D.

Publicado por: Andrea García D Fecha: Mayo 22, 2006 06:03 PM

Pienso que el autor máa relevante es John B. Tompson. Conviene consultar: The Media and Modernity: A Social Theory of the Media (Paperback); Ideology and Modern Culture: Critical Social Theory in the Era of Mass Communication (Paperback); y, en particular, El Escándalo Político, Paperback: 394 pages
Publisher: Ediciones Paidos Iberica (December 2001), ISBN: 8449311608.
Otros títulos de interés:
--Comparing Media Systems : Three Models of Media and Politics (Communication, Society and Politics) by Daniel C. Hallin
--A Vast Conspiracy : The Real Story of the Sex Scandal That Nearly Brought Down a President by Jeffrey Toobin
--Peepshow : Media and Politics in an Age of Scandal by Larry J. Sabato
--The Affair: The Case of Alfred Dreyfus by Jean-Denis Bredin
--Wars of Watergate: The Last Crisis of Richard Nixon by Stanley I. Kutler
Saludos,
JJ B

Publicado por: JJ Brunner Fecha: Mayo 23, 2006 01:20 PM

Señor Brunner:
Interesante sitio. Muy útil para los que trabajamos en educación. Si fuera tan gentil de proporcionarme el correo electrónico del señor Patricio Varas de Bogotá.
Cordial saludo,
Jorge Celis
Bogotá, Colombia

Publicado por: Jorge Celis Fecha: Junio 10, 2006 12:45 PM

Señores, junto con saludarles y felicitar al creador de este espacio de encuentro, para quienes disfrutamos del debate y la interpretamos como una forma de crecimiento personal.
Quisiera, como a veces ocurre, discrepar de algunos postulados sobre la democracia mediatizada en que se ha convertido ese sistema de convivencia ciudadana, aunque la mejor definición de la nuestra (democracia) sea precisamente esa.
Los medios sólo aprovechan los vacíos que van quedando en los sistemas, por lo tanto que se sobrevalore tal o cual idea o situación depende directamente del país en que nos encontremos.
Segundo, un escándalo se produce cuando se observan y permiten en una socidad dobles estandares, y por lo mismo, dobles discursos, un ejemplo, que en la iglesia católica existan situaciones de pedofilia se agraba y alcanza un nivel de escándalo cuando sistemáticamente se han negado este tipo de delitos y a la vez defendido y protegido a quienes lo han cometido, rechanzando a quienes han acusado sobre estos. Así también se pueden mencionar otros... Es como la tradicional discusión entre lo público y privado, todo radica en la responsabilidad... un concepto olvidado en estos tiempos.
Como dije, los medios ocupan los espacios que no han sido abodados por quienes corresponde, la sociedad civil y la democracia es un buen punto, mediante la participación y las oportunidades que muchas veces algunos que pueden referirse al tema se han olvidado, los llamados políticos que se han arrogado la acción política en detrimento de la sociedad civil que actúa políticamente en su esencia.
Muchas veces, he buscado alternativas para intercambiar ideas, sin la contaminación de la teoría que es una encapsulación del pensamiento libre, pero estas se reducen a una cantidad de dinero o en su defencto se circunscriben a Santiago, me refiero a seminarios, convenciones, talleres, etc...

Sin embargo, las posibilidades de crecimiento intelectual están latentes en cada persona que quiera desarrollar sus ideas... Soy periodista y veo Televisión, leo periódicos y diarios, reviso internet, todo en la medida justa... No creo en la idea de receptores pasivos.

Publicado por: Ramón Provoste Fecha: Junio 21, 2006 08:08 PM

Señores, junto con saludarles y felicitar al creador de este espacio de encuentro, para quienes disfrutamos del debate y la interpretamos como una forma de crecimiento personal.
Quisiera, como a veces ocurre, discrepar de algunos postulados sobre la democracia mediatizada en que se ha convertido ese sistema de convivencia ciudadana, aunque la mejor definición de la nuestra (democracia) sea precisamente esa.
Los medios sólo aprovechan los vacíos que van quedando en los sistemas, por lo tanto que se sobrevalore tal o cual idea o situación depende directamente del país en que nos encontremos.
Segundo, un escándalo se produce cuando se observan y permiten en una socidad dobles estandares, y por lo mismo, dobles discursos, un ejemplo, que en la iglesia católica existan situaciones de pedofilia se agraba y alcanza un nivel de escándalo cuando sistemáticamente se han negado este tipo de delitos y a la vez defendido y protegido a quienes lo han cometido, rechanzando a quienes han acusado sobre estos. Así también se pueden mencionar otros... Es como la tradicional discusión entre lo público y privado, todo radica en la responsabilidad... un concepto olvidado en estos tiempos.
Como dije, los medios ocupan los espacios que no han sido abodados por quienes corresponde. La sociedad civil y la democracia es un buen punto para debatir, ofreciendo mayores espacio de participación, aportando de esta manera a aumentar las oportunidades de desarrollo, que muchas veces algunos que pueden referirse al tema se han olvidado, los llamados políticos que se han arrogado la acción política en detrimento de la sociedad civil que también actúa políticamente en su esencia.
Muchas veces, como la gran mayoría de los chilenos, he buscado alternativas para intercambiar ideas, en mi caso sin la contaminación de la teoría que es una encapsulación del pensamiento libre, pero estas oportunidades se reducen debido a una cantidad de dinero o en su defecto se circunscriben a Santiago, me refiero a seminarios, convenciones, talleres, etc...

Sin embargo, estas mismas posibilidades de crecimiento intelectual están latentes en cada persona que quiera desarrollar sus ideas... Soy periodista y veo Televisión, leo periódicos y diarios, reviso internet, todo ello en la medida justa... No creo en la idea de receptores pasivos de mensajes provenientes de las medias, màs bien mantengo una visiòn crítica de los mismos y defiendo mi derecho a la interpretación de los hechos y situaciones presentados en los medios de comunicación social.

Publicado por: Ramón Provoste Fecha: Junio 21, 2006 08:16 PM

Publique un comentario




Recordarme