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Abril 13, 2007
Aprendiendo los derechos humanos, transitando por el Transatiago
En mi calidad de educador en derechos humanos siempre me he preguntado cómo se aprenden los derechos humanos. Cómo una persona toma conciencia que es sujeto de derecho. Sin duda que la educación en derechos humanos es la vía más racional y prometedora para aprender- tomar conciencia que cada uno de nosotros, sin distinción alguna, nacemos libres e iguales en dignidad y derechos (Articulo Nº1 y Nº 2 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos).
Sin embargo, hay otras formas de aprender los derechos humanos; la realidad así lo ha demostrado. Desafortunadamente, hay también una manera violenta, forzosa, apremiante, obligada, irracional de aprender los derechos humanos. En Chile, antes del golpe militar no se hablaba de los derechos humanos; el termino derechos humanos casi no existía en nuestro vocabulario. Pese a que la Declaración Universal de Derechos Humanos existía ya desde el año 1948. Poco se sabía y conocía al respecto. Inclusive eran contados los abogados, jueces y magistrados que empleaban el lenguaje de los derechos humanos.
La violación sistemática, e institucionalizada de los derechos humanos bajo el régimen cívico-militar, a partir de 1973, nos “enseñó” qué eran los derechos humanos. Tomamos conciencia que la vida, la libertad, la seguridad eran derechos humanos, (Art. Nº3) ; que “someter a personas a torturas, a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes” significa violar derechos humanos (Art. 5). Aprendimos, pero no en la escuela, que “nadie puede ser objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, en su familia, su domicilio o su correspondencia…” (Art., 12) Lo aprendimos al ver que personas eran arrancadas de sus casas, desaparecidas, torturadas. Se aprendió de manera violenta, apremiante, forzosa, dolorosa, sufriente el significado y trascendencia de los derechos humanos.
Recuperada la democracia se inició un nuevo recorrido en el aprendizaje de los derechos humanos. La escuela comenzó con lentitud, parsimoniosamente, a enseñar lo que son los derechos humanos. Los derechos humanos fueron incorporados al curriculum de la Reforma Educacional.
No obstante, fue la “revolución de los “pingüinos” los que hizo que la gente supiera que la educación es un derecho (Art. 26), pero no cualquiera educación sino que una educación de calidad.
Me pregunto cómo, cuándo, dónde los estudiantes tomaron conciencia, que la educación de calidad no es una dádiva, un obsequio que confiere graciosamente el Estado; por el contrario es un derecho exigible. Mi respuesta es que los estudiantes también aprendieron a exigir, a demandar, a reclamar el derecho a una educación de calidad por el camino difícil. Año a año se los ha enrostro, se los ha recriminado que sus rendimientos son bajos, que no rinden, que al paso que van serán unos “fracasados”. Entonces, tomaron conciencia que la calidad de la educación no es de su responsabilidad sino que es un derecho exigible.
Finalmente, quisiera decir que también el Transantiago ha sido- aunque aparezca sorprendente y asombroso una experiencia que ha producido un aprendizaje en derechos humanos. Otra vez, un aprendizaje no por la vía educativa, sino que por un camino doloroso, humillante y sufriente. La gente- siempre de los sectores más pobres y necesitados de nuestra sociedad; a los que menos históricamente se les ha respetado sus derechos- tomaron conciencia que son sujetos de dignidad. Están reclamando, exigiendo, demandando a ser tratados con decencia, con decoro como sujetos de derechos. Han dicho en reiteradas ocasiones: “no somos animales”, “exigimos ser tratados como personas”; no podemos ir apiñados como borregos conducidos al matadero”. “Es nuestro derecho a ser tratados dignamente”.
Hay una toma de conciencia, aunque no explicitada o verbalizada como lo hace la Declaración Universal que: “todos los seres humanos nacen libres iguales en dignidad y derechos….” (Art. N° 1) Se ha aprendido, que no se pueden introducir cambios, hacer transformaciones, innovaciones por positivas que estas sean sin considerar el derecho; el derecho humano que le asiste a todos, sin distinción alguna, a ser tratado dignamente.
La relación entre los derechos humanos, los derechos fundamentales de las personas, la dignidad de las personas y el Transantiago ha quedado de manifiesta. Es la gente que lo ha hecho notar. No ha sido preocupación de las autoridades. No estaba en las planificaciones. Es la exigencia de todos aquellos que han visto atropellados sus derechos.
Dramático, pero real. Hemos aprendido y exigido nuestros derechos, nuestra dignidad no a través de la educación, sino que en la vida. El paso que hemos dado es muy grande, el haber tomado conciencia que somos sujetos de derechos.
Posted by abraham at 12:29 AM | Comments (1)