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Junio 11, 2006

LA EDUCACION UN TEMA PAÍS

Los momentos de quiebre son los que nos hacen expandir la mirada. Es un tiempo indicativo que hay que evaluarlo como una oportunidad. Pienso que los estudiantes han creado ese momento de quiebre en torno a la educación, nos interpelan, nos demandan como sociedad. El reto es leer, con altura de miras, cuáles son los mensajes subyacentes y profundos que están formulando. Creo no equivocarme al decir que hicieron de la educación un tema nacional. Mi sugerencia es que no desaprovechemos esta oportunidad. Esta bien que un Consejo Nacional de Educación se ponga a estudiar y a buscar soluciones a los problemas planteados. Sin embargo, a mi parecer, lo que los estudiantes nos están diciendo es hacer de la educación un espacio que nos convoca a todos, y a todas que no se resuelve con una representación, por pluralista que esta sea, con un Consejo, por valioso y operante que este sea.

Es el tiempo de hacer de la educación una propuesta de país; una construcción de un “Nosotros”; una oportunidad de dejar que muchas voces hablen; una ocasión de escucharnos; de revisar, sin ideas preconcebidas y prejuicios. Lo que hemos avanzado en materia educacional y lo que nos falta por hacer; de explorar como podemos individual y colectivamente contribuir a hacer de la educación una tarea que nos convoca como ciudadanos. Nadie puede ni debe quedar excluido ni sentirse excluido, todos son prescindibles. La educación se transforma, de esta manera, en un momento para ahondar en una democracia activa, deliberativa, incluyente que tanta falta nos hace.

El emplazamiento de los jóvenes es hacer de la educación un autentico espacio de democracia deliberativa, un lugar en el que todos: estudiantes, padres y apoderados, profesores, administrativos, profesionales, empresarios, trabajadores, académicos y otros actores sociales, se encuentran, se descubren, para deliberar y expresarse en torno a la educación.

En esta postura se equivocan, en mi opinión, aquellos que piensan la educación es un tema exclusivo de profesionales y expertos de la educación. Quien más quien menos tiene algo que decir frente al dilema de la libertad de enseñanza y el derecho a la educación; si la educación debe prestarse al lucro; sobre la calidad y equidad de la educación; respecto a los resultados de las evaluaciones; referente al desempeño docente; el curriculum y otras materias educacionales que preocupan. No todas serán voces expertas, pero serán opiniones frutos de la experiencia, de las reflexiones individuales y colectivas, de los diálogos informales, de las lecturas y de las escuchas de los medios de comunicación.


Los estudiantes nos han dicho algo que sabíamos, pero que no atinábamos a agendar: La educación es un tema de interés público. Por consiguiente, es susceptible de consideración, discusión y deliberación pública. Deliberación que no se agota en los debates que sostienen los representantes democráticamente elegidos, ni tampoco en la constitución de uno o varios consejos asesores.

La educación ha quedo instalada como preocupación y asunto que nos incumbe y afecta directa o indirectamente a todos y a todos y por ende todos y todas tenemos una palabra, tenemos un algo que decir, no es un asunto de unos pocos iniciados. En este sentido, los jóvenes han abierto canales para la participación en torno a la educación, que es un tema que nos concierne como país, como ciudadanos, en la que no se excluyen posiciones, ni se descalifican argumentaciones. Se incluyen todas las voces tanto las de consenso como las de disenso.

Nótese que en la acción participativa –deliberativa a la que hacemos referencia lo que interesa no son sólo los resultados, las soluciones, las recomendaciones, las conclusiones, sino que también y por sobre todo, importa el proceso mismo de la deliberación. Este proceso es un hecho educativo ante si, que no hay que desestimar para nada.

Estoy cierto que hay quienes, con ansiedad desean que las decisiones se concreten con premura, economía de tiempo y recursos. Sólo tienen in mente que los problemas se solucionen rápidamente; que se alcancen resultados inmediatos; que se arriben a conclusiones sin demora Más aún, piensan que los tiempos políticos son incompatibles con una propuesta deliberativa. Dirán, éste no es el momento de las deliberaciones sino de las decisiones. Sin embargo, a veces la premura, la ansiedad y el cálculo político, no es buen consejero de las soluciones acertadas. En materia educacional esto ha quedado refrendado una y otra vez.

La propuesta participativa–deliberativa como una acto educativo–ciudadano, invita a que la deliberación fluya libremente, en la que se aprecia que hay disposición para argumentar y persuadir a otros y también dejarse convencer con explicaciones razonadas y razonables; en las que no se aceptan las imposiciones- que es en si un acto antidemocrático- ni tampoco se exige sumarse, sin fundamentos, a la voluntad de las mayorías. Hay lugar a la disidencia. En el proceso de la deliberación, convergen públicamente las diferencias, para alcanzar una voluntad común.

En síntesis, los problemas educacionales que nos inquietan- y que los estudiantes han puesto en la mesa de las discusiones- no pueden ser asumidos en una perspectiva elitista- excluyente, ni en espacios reducidos de participación. Por el contrario, es un llamado a que abramos múltiples y variados lugares de dialogo, de análisis, de discusión, de confrontación de ideas: Por qué no crear Círculos Deliberativos de Educación a lo largo y ancho del país en el que desde variadas especificidades, identidades y contextos, profundicemos en torno a los problemas educacionales que nos aquejan. Es, en definitiva, una invitación a profundizar en la democracia. Y a tomarse en serio el mensaje que los jóvenes son están manifestando.

Abraham Magendzo K
Fundación IDEAS
Cátedra UNESCO en DDHH/UAHC
Junio 2006

Posted by abraham at Junio 11, 2006 05:58 PM

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