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Mayo 03, 2009

Efectos de la crisis en la educación

mercurioxb2.gif Columna publicada en diario El Mercurio, página de Educación, 3 de mayo 2009, sobre el el tema del impacto de la crisis en la educación.

Efectos de la crisis en la educación

La crisis subrayará el hecho de que, bajo las actuales condiciones de financiamiento, la educación superior no es sustentable.

JOSÉ JOAQUÍN BRUNNER

Alrededor del mundo, la crisis económica está afectando profunda y negativamente a la educación. En los países más pobres, y con mayores necesidades educacionales, se teme que los fondos de la cooperación internacional disponibles para construir escuelas y formar y contratar profesores se reduzcan dramáticamente, como ya ha empezado a ocurrir en varios países de África y de Asia meridional.

En diferentes partes, como consecuencia del desempleo y la caída en la participación de las mujeres en la fuerza de trabajo, se observan cambios en la demanda por educación temprana y los jardines infantiles comienzan a tener dificultades para llenar sus vacantes.

Al nivel de la educación obligatoria, precisamente por su carácter de servicio público (cualesquiera sean las formas de su gestión), suele suponerse que el impacto de la crisis será nulo o, en cualquier caso, marginal. Con todo, es probable que en sistemas de provisión mixta como el chileno se genere un cierto desplazamiento de la demanda desde colegios privados pagados hacia colegios privados subvencionados y de éstos, cuando operan en régimen de copago, hacia el sector de escuelas municipales. Esto puede traer como consecuencia que colegios de menor tamaño o con una gestión ineficiente se vean forzados a cerrar.

En el nivel superior, en cambio, puede preverse que la matrícula mantenga sus niveles pre-crisis o, incluso, que ella aumente, pues allí donde puedan hacerlo, los jóvenes buscarán sortear la crisis postergando su ingreso al mercado laboral y permaneciendo por el mayor tiempo posible en sus programas de estudio.

Por su lado, los graduados de la enseñanza terciaria enfrentarán a partir de este año un mercado de trabajo hostil y, también en Chile, se verán forzados a aceptar trabajos de menor estatus e ingresos o a destinar más tiempo y energía a encontrar su primera ocupación. Asimismo, es probable que en el nuevo cuadro aumente la presión social sobre los gobiernos a fin de que expandan los esquemas de ayuda económica a los alumnos de menores recursos y a sus familias.

Hacia el futuro, en perspectiva de mediano plazo, la crisis obligará a repensar las formas de financiamiento de la educación terciaria. Particularmente en Chile, donde los hogares y los propios estudiantes asumen de una manera desproporcionada el peso en el financiamiento de la educación superior, mientras el Estado se ha retraído peligrosamente en este frente, la crisis subrayará el hecho de que, bajo las actuales condiciones de financiamiento, la educación superior no es sustentable.

Es inevitable rediseñar y unificar los esquemas de crédito, aumentar las becas y racionalizar sus formas de asignación, y destinar más recursos públicos al financiamiento de las instituciones acreditadas sin fines de lucro, empleando para ello convenios de desempeño u otros mecanismos que aseguren la obtención de fines públicos de valor.

Por su parte, las instituciones de educación superior se verán forzadas a revisar la organización, duración, costo y, sobre todo, la pertinencia para la vida y el mundo laboral de los programas que ofrecen. Seguramente la crisis descubrirá que hay un número importante de programas mal diseñados, de baja eficiencia interna y que no preparan adecuadamente a los jóvenes para insertarse en la sociedad y en las ocupaciones disponibles, asumir riesgos de emprendimiento, innovar respecto de las rutinas que se han vuelto improductivas y para seguir aprendiendo a lo largo de la vida.

Publicado por: jjbrunner

Comentarios

Estimado José Joaquín

Leo con mucha atención su artículo sobre el impacto de la crisis en la Educación y, por cierto que concuerdo ampliamente con él. A nivel escolar, otro efecto que suele ocurrir en muchas escuelas es la rotación de los docentes, un año o dos, método que es usado ampliamente para abaratar costos en la planilla de sueldos y evitar pagos demasiado abultados de indemnizaciones. Esta práctica es más generalizada de lo que se cree y se profundiza en tiempos de crisis, especialmente si los sostenedores visualizan una suerte de crisis permanente.
En algunos aspectos, este artículo corre paralelo al texto de Mark Taylor, en lo que a educación superior se refiere, puesto que ambos evidencian que hay que hacer ajustes al sistema universitario (sea en Chile o Estados Unidos). El mundo ha cambiado y la educación se ha ido quedando estancada. Los modelos academicistas siguen campeando en la educación terciaria y las teorías curriculares y los programas de estudio de diversas universidades ya están desfasados. Lo que ocurre en Chile con la formación inicial docente y las tics es un ejemplo que apenas empieza a evidenciarse.
En fin, el cambio de siglo y especialmente las nuevas formas de aprendizaje, de relaciones laborales, de comportamiento social y de necesidades en todo ámbito, hacen que debamos repensar la educación como un todo coherente, en todos sus niveles, para que realmente sirva en la sociedad del nuevo siglo y no genere tantas dificultades sociales, económicas, laborales, vocacionales y de diversa índole que impactan negativamente en todo el sistema.
Como siempre, agradecido de sus comentarios,

prof. Benedicto González Vargas

Publicado por: prof. Benedicto González Vargas Fecha: Mayo 5, 2009 05:18 PM

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