Sobre el crepúsculo de la sociología y el comienzo de otras narrativas
Texto de la ponencia presentada durante la celebración del 40 aniversario de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO). Publicado en Revista Crítica Cultural, Santiago de Chile, noviembre 1997.
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Publicado también en la Revista de Estudios Sociales Nº 1, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Los Andes, Bogotá, Colombia.
Asimismo, en Biblioteca Digital Luis Ángel Arango del Banco de la República de Colombia.
Recursos asociados
Ana Del Sarto, La sociología y la crítica cultural en Santiago de Chile. Intermezzo dialógico: de límites e interinfluencias. En: Daniel Mato (coord.): Estudios y Otras Prácticas Intelectuales Latinoamericanas en Cultura y Poder. Caracas: Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) y CEAP,
FACES, Universidad Central de Venezuela. pp: 99-110. Bajar aquí
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Menciones y citas en Google Académico.
Publicado por: jjbrunner
Comentarios
Nunca me gustó el título de esa conferencia, salvo por el buen detalle que invitó al debate, como lo demostraron en su momento las opiniones de Fernando Robles y Gabriel Salazar en la prensa. Es un titulo injusto, ciertamente, aunque podria hacer justicia a la indiferencia de los sociólogos por establecer los vínculos micro-macro y por definir mejor ciertos fenomenos emergentes.
Desde cierto punto de vista, todas las disciplinas (y sus estilos de adquisición de saberes) están seriamente cuestionadas hoy día, partiendo por la física, pero ello no ha significado crepúsculos, sino mas bien nuevos amaneceres. ¿No será que sólo se aplica la metáfora donde se confundió crepúsculo con falta de productividad, exceso de obviedades y nostalgia...?
Publicado por: jorge gibert galassi Fecha: Abril 30, 2006 03:25 AM
No sólo el discurso de la sociología puede estar quedando obsoleto dentro de las narrativas sobre teoría del conocimiento o de la modernidad. También los discursos políticos, religiosos y científicos son dejados de lado. Y esto porque los intereses del grueso de la población parecen ser más bien simples, de lo cotidiano, de lo fácil de comprender, del día a día; en definitiva de los micro-espacios y las relaciones que se construyen entre unos y otros. Y es por ello que el periodismo ha adquirido el rol de mostrar nuestra “realidad” junto con la novela o el cine. La pregunta sin embargo puede ser entonces, qué se entiende por “real”, cómo es que se construye aquel objeto entendido como real y qué intenciones existen detrás de dicha construcción.
Cuando no existe un vínculo claro de nuestras biografías con el desarrollo de la sociedad, es más fácil y de más importancia comprender cuál es la historia de una película o lo que nos narra un periodista sobre asesinatos, violaciones o índices de delincuencia, que entender y prestar a atención a un sociólogo hablando sobre revoluciones o partidos políticos. Tal vez porque allí en la página roja de la televisión y el glamour de la farándula encontremos algo de sentido a nuestras vidas “desvalorizadas” en su subjetividad. Con la población ensimismada y cautivada con la farándula, lo esotérico, exotismos, estilos de vida, el chat, música gringa o pornografía. Muchos discursos de extraordinaria importancia –como la influencia de la cultura en el desarrollo de un niño- ni siquiera son tocados en TV, diarios o radios. La pauta de la información y lo que se entiende por “estar enterado” lo coloca sin lugar a dudas la televisión, y es así como los discursos del conocimiento, ya sea el de la gran o el de la novelesca sociología, pueden aparecer como desactualizados no sólo con el lenguaje de la población sino también con los temas que les son más necesarios a corto plazo.
No creo que el discurso de la sociología esté en declive, de ser así el discurso de las demás ciencias sociales y el de las ciencias en general también lo estaría, no sólo por el uso de términos raros o extraños, propios de una disciplina, sino porque sus exposiciones no logran penetrar tan hondo en las conciencias individuales como sí lo hacen la prensa rosa o los reportajes sobre la prostitución.
Es arbitrario criticar a la sociología y no a las narrativas periodísticas que muestran nuestra realidad pero no la explican, que nos dicen qué es lo que ocurre pero nunca por qué ocurre, que dicen qué es lo que está de moda, pero no señalan cuál es la razón por la que esa moda nos interesa. Es arbitrario, pero a la vez inútil; ya que ése mismo cuestionamiento podría ir más allá y tratar de comprender por qué ocurren los fenómenos planteados (el de no explicar, el no ahondar en los intereses, el no entrar en los por qué), es decir, profundizar respecto de estas omisiones es hacer sociología.
Con el mercado y la economía rigiendo nuestras vidas, un informe del Banco Mundial hace noticia en todo el mundo porque nos señala que habrá recesión, que tendremos que ahorrar, que serán difíciles los tiempos. Y como la sociología y las demás ciencias sociales sólo se aproximan a dar una explicación y no nos pueden decir qué es lo que tenemos que hacer y menos dar fechas sobre lo que sucederá, sus discursos parecen difíciles de comprender, desvinculados de los mundos privados. Pero ése sin duda el mayor desafío de nuestra disciplina en estos tiempos.
Alumno: Fernando Valderrama Rojas UPLA
Publicado por: Fernando Valderrama Fecha: Agosto 17, 2009 06:28 PM
Fernando, una sola precisión, junto con agradecer el comentario.
No hablo yo de narrativas periodísticas sino, específicamente, del género dela gran novela de los siglos XIX y XX.
JJ B
Publicado por: JJ B Fecha: Agosto 18, 2009 02:44 PM
