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Diciembre 13, 2006
REFLEXIONANDO EN TORNO AL DEBATE Y EL DIALOGO. A PROPÓSITO DE LA RETIRADA DE LOS ESTUDIANTES Y PROFESORES DEL CONSEJO DE EDUCACIÓN
Carlos Peña, al igual que muchos otras personas que integraron el Consejo Asesor de Educación se quejan y se encuentran sorprendidos porque” los estudiantes y los profesores se retiraron sin previo aviso a dos o tres días de entregarse el informe y a minutos de haber discutido ellos mismos algunas de sus conclusiones…” (EL Mercurio Domingo 10 de Diciembre2006 CD Pág. 31).
Ciertamente que para los que participaron del Consejo Asesor de Educación que invirtieron, meses, semanas, días y horas debatiendo, argumentando y contra argumentando, redactando conclusiones, es incomprensible y decepcionante la actitud de los estudiantes y profesores.
Adela Cortinas hace notar que el punto de partida en una sociedad libre es el desacuerdo de preferencias o de convicciones, y no hay sino tres caminos para llegar a una decisión común: la imposición, que no es un procedimiento democrático; la agregación de preferencias o de intereses, que se suman en público y se sigue lo que decida la mayoría; o la deliberación, que pretende transformar públicamente las diferencias para llegar a una voluntad común (Adela Cortina Opinión El país, Madrid 24 Agosto 06).
La pregunta que surge, es ¿a qué fueron convocado los consejeros, entre ellos los estudiantes y profesores: ¿a una agregación de preferencias o a una deliberación? Por supuesto ya doy por descartado el camino de la imposición.
Tengo la impresión, como observador externo, que los participantes al Consejo Asesor fueron convocados desde la "lógica de la agregación en la que prima el debate"- y no desde la “lógica de la deliberación”.
En la lógica de la agregación se tiene el convencimiento que los ciudadanos forman sus preferencias e intereses en privado, y después en público no pueden hacer sino sumarlos y optar por la voluntad de la mayoría; mientras que en la lógica de la deliberación se cree posible formar una voluntad común a través de la deliberación, no sobre todas las cuestiones, pero sí sobre algunos asuntos de justicia ineludibles.
En la lógica del debate se trata es "vencer" al contrincante, de rebatirlo, de ganarlo, incluso con argumentos falaces. Finalmente, en ocasiones se permite aún atribuirle ideas y planteamientos usando medios muy diversos, no siempre del todo aceptables. La desconfianza predomina en esta lógica. Siempre se levantarán sospechas, fundadas o infundadas, que el contrincante lo que desea es “seducirme”,“cautivarme” e incluso “embaucarme”, que tiene otros propósitos a los declarados, que algo tiene bajo el poncho.
La lógica de la deliberación, por el contrario, esta basada en la confianza, entendida como la conciencia de las posibilidades y situaciones del otro/otra y de la oportunidad de compartir un marco ético para la acción social. Se trata en un diálogo cooperativo con el fin de lograr un acuerdo en torno a la necesidad de mantener y reforzar la cooperación, aunque las personas que estén involucradas en él tengan diferentes opiniones sobre el tema en cuestión. Es decir su finalidad no es necesariamente producir siempre consensos y o unanimidad de criterios.
Nuevamente me pregunto ¿a qué fueron convocado los consejeros, entre ellos los estudiantes y profesores: ¿a un debate o a una deliberación?.
Si la respuesta es a un debate con fines de agregación no habría que sorprenderse de la actitud asumida por los estudiantes. Una de las reacciones, en un debate- no siempre muy racional más bien emocional, es que ya que mis argumentos no son “convincentes” “aceptados”, incluso rechazados me retiro de la escena y no me pliego a los resultados alcanzados. Me siento derrotado, a veces manipulado. La huida es mi estrategia.
Sin embargo, si los convocados fueron citados a un dialogo-deliberativo se comprenderá que lo que se intenta, preferente y fundamentalmente es la construcción de conciencia sobre la importancia del bienestar común y el respeto mutuo. Esta convocatoria se ubica en el marco de la democracia deliberativa que pone su énfasis tanto en el proceso de la deliberación como en las decisiones resultado de dicho proceso. Esta forma de democracia pone de manifiesto un conflicto de intereses entre los ciudadanos/as participantes del proceso, que son los afectados/as por las decisiones que se toman, y el grupo que organiza la decisión. Conflicto que no se evita sino que se elabora.
La democracia deliberativa basa su potencia en su capacidad para obtener acuerdos sobre problemas concretos, cuestiones controvertidas o situaciones de conflicto. Es importante destacar, en este sentido, que lo importante no es el procedimiento que nos permitirá encontrar la solución adecuada al conflicto, sino la legitimidad del resultado, al integrar éste la deliberación previa y la discusión abierta, en donde tengan cabida todos los puntos de vista encontrados. Lo importante de la democracia no es la participación sin más, sino la participación en la deliberación y el carácter público y abierto de ésta.
A mi parecer, la deliberación, que requiere desarrollar competencias deliberativas, es la modalidad que mejor se ajusta a la democracia que deseamos todos construir.
Posted by abraham at Diciembre 13, 2006 04:49 PM