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Junio 26, 2006
Denuncia contra el Racismo
El día Viernes 23 de Junio 2006 se publicó el la sección Cartas de El Mercurio una carta con el titulo denuncia contra el Racismo que enviara el Phillipe E. Monfisto, estudiante extranjero que se encuentra tomando unos cursos en la Universidad Alberto Hurtado, en la que denunciaba que había sido atacado con violencia por un grupo de nazis que además de proferirle con insultos levantaron sus manos y gritaron “Heil Hitler”. Leí la carta temprano en la mañana de ese día y pensé que había que solidarizar con Phillipe y por sobre todo tomar conciencia de este fenómeno discriminatorio, intolerante y por sobre todo racista que es está instalando en nuestro país. Escribí, entonces, la carta que se acompaña que fue publicada el día Sábado 24. La invitación que estoy haciendo es a estar atentos y con métodos no violentos erradicar estas manifestaciones racistas.
El día Viernes 23 de Junio 2006 se publicó el la sección Cartas de El Mercurio una carta con el titulo denuncia contra el Racismo que enviara el Phillipe E. Monfisto, estudiante extranjero que se encuentra tomando unos cursos en la Universidad Alberto Hurtado, en la que denunciaba que había sido atacado con violencia por un grupo de nazis que además de proferirle con insultos levantaron sus manos y gritaron “Heil Hitler”. Leí la carta temprano en la mañana de ese día y pensé que había que solidarizar con Phillipe y por sobre todo tomar conciencia de este fenómeno discriminatorio, intolerante y por sobre todo racista que es está instalando en nuestro país. Escribí, entonces, la carta que se acompaña que fue publicada el día Sábado 24. La invitación que estoy haciendo es a estar atentos y con métodos no violentos erradicar estas manifestaciones racistas.
Señor director:
Deseo apoyar la denuncia que hace el Sr Phillipe E. Monfisto, en el diario de su dirección el día de hoy, en contra del racismo y que experimentara en carne propia la noche del 17 de junio del 2006.Esta manifestación racista se suma a muchas otras : a la que presenciamos en la entrevista que se realizara en Megavisión de nazis encapuchados que exhibiendo frente a la cámara una pistola, profirieron consignas racistas y amenazas de muerte a punks; a la publicación en pagina web nazis que llama a eliminar personas de ascendencia judía; al crimen perpetrado al adolescente Tomás Vilche por un grupo neonazi y muchas otras expresiones discriminatorias, racistas e intolerantes. Pienso que una sociedad democrática no debiera tolerar manifestaciones y actos que atentan contra los derechos fundamentales de las personas.
La doctrina racista, que pregona la supremacía de una clase o raza superior y que sostiene que todas las razas y “grupos inferiores” deben ser eliminados no es compatible con una sociedad democrática. No debiéramos olvidar que la Republica democrática de Weimar, que se constituyó en Alemania después de la segunda guerra mundial, permitió la creación de un partido nazi, que se inició como una pequeña e insignificante célula, logró posteriormente vía elecciones libres hacerse del poder, con las nefastas consecuencias que todos conocemos. Esto induce a pensar, con perspectiva histórica, que no se tuvo el juicio y la visión política como para percatarse que doctrinas racistas, violadora a los derechos humanos, deben ser tomadas con mucha seriedad y cautela y no ser aceptadas como parte del juego democrático.
Abraham Magendzo K.
Coordinador Cátedra UNESCO en DDHH/UAHC
Investigador Fundación IDEAS
Posted by abraham at 08:35 PM | Comments (0)
Junio 11, 2006
LA EDUCACION UN TEMA PAÍS
Los momentos de quiebre son los que nos hacen expandir la mirada. Es un tiempo indicativo que hay que evaluarlo como una oportunidad. Pienso que los estudiantes han creado ese momento de quiebre en torno a la educación, nos interpelan, nos demandan como sociedad. El reto es leer, con altura de miras, cuáles son los mensajes subyacentes y profundos que están formulando. Creo no equivocarme al decir que hicieron de la educación un tema nacional. Mi sugerencia es que no desaprovechemos esta oportunidad. Esta bien que un Consejo Nacional de Educación se ponga a estudiar y a buscar soluciones a los problemas planteados. Sin embargo, a mi parecer, lo que los estudiantes nos están diciendo es hacer de la educación un espacio que nos convoca a todos, y a todas que no se resuelve con una representación, por pluralista que esta sea, con un Consejo, por valioso y operante que este sea.
Es el tiempo de hacer de la educación una propuesta de país; una construcción de un “Nosotros”; una oportunidad de dejar que muchas voces hablen; una ocasión de escucharnos; de revisar, sin ideas preconcebidas y prejuicios. Lo que hemos avanzado en materia educacional y lo que nos falta por hacer; de explorar como podemos individual y colectivamente contribuir a hacer de la educación una tarea que nos convoca como ciudadanos. Nadie puede ni debe quedar excluido ni sentirse excluido, todos son prescindibles. La educación se transforma, de esta manera, en un momento para ahondar en una democracia activa, deliberativa, incluyente que tanta falta nos hace.
El emplazamiento de los jóvenes es hacer de la educación un autentico espacio de democracia deliberativa, un lugar en el que todos: estudiantes, padres y apoderados, profesores, administrativos, profesionales, empresarios, trabajadores, académicos y otros actores sociales, se encuentran, se descubren, para deliberar y expresarse en torno a la educación.
En esta postura se equivocan, en mi opinión, aquellos que piensan la educación es un tema exclusivo de profesionales y expertos de la educación. Quien más quien menos tiene algo que decir frente al dilema de la libertad de enseñanza y el derecho a la educación; si la educación debe prestarse al lucro; sobre la calidad y equidad de la educación; respecto a los resultados de las evaluaciones; referente al desempeño docente; el curriculum y otras materias educacionales que preocupan. No todas serán voces expertas, pero serán opiniones frutos de la experiencia, de las reflexiones individuales y colectivas, de los diálogos informales, de las lecturas y de las escuchas de los medios de comunicación.
Los estudiantes nos han dicho algo que sabíamos, pero que no atinábamos a agendar: La educación es un tema de interés público. Por consiguiente, es susceptible de consideración, discusión y deliberación pública. Deliberación que no se agota en los debates que sostienen los representantes democráticamente elegidos, ni tampoco en la constitución de uno o varios consejos asesores.
La educación ha quedo instalada como preocupación y asunto que nos incumbe y afecta directa o indirectamente a todos y a todos y por ende todos y todas tenemos una palabra, tenemos un algo que decir, no es un asunto de unos pocos iniciados. En este sentido, los jóvenes han abierto canales para la participación en torno a la educación, que es un tema que nos concierne como país, como ciudadanos, en la que no se excluyen posiciones, ni se descalifican argumentaciones. Se incluyen todas las voces tanto las de consenso como las de disenso.
Nótese que en la acción participativa –deliberativa a la que hacemos referencia lo que interesa no son sólo los resultados, las soluciones, las recomendaciones, las conclusiones, sino que también y por sobre todo, importa el proceso mismo de la deliberación. Este proceso es un hecho educativo ante si, que no hay que desestimar para nada.
Estoy cierto que hay quienes, con ansiedad desean que las decisiones se concreten con premura, economía de tiempo y recursos. Sólo tienen in mente que los problemas se solucionen rápidamente; que se alcancen resultados inmediatos; que se arriben a conclusiones sin demora Más aún, piensan que los tiempos políticos son incompatibles con una propuesta deliberativa. Dirán, éste no es el momento de las deliberaciones sino de las decisiones. Sin embargo, a veces la premura, la ansiedad y el cálculo político, no es buen consejero de las soluciones acertadas. En materia educacional esto ha quedado refrendado una y otra vez.
La propuesta participativa–deliberativa como una acto educativo–ciudadano, invita a que la deliberación fluya libremente, en la que se aprecia que hay disposición para argumentar y persuadir a otros y también dejarse convencer con explicaciones razonadas y razonables; en las que no se aceptan las imposiciones- que es en si un acto antidemocrático- ni tampoco se exige sumarse, sin fundamentos, a la voluntad de las mayorías. Hay lugar a la disidencia. En el proceso de la deliberación, convergen públicamente las diferencias, para alcanzar una voluntad común.
En síntesis, los problemas educacionales que nos inquietan- y que los estudiantes han puesto en la mesa de las discusiones- no pueden ser asumidos en una perspectiva elitista- excluyente, ni en espacios reducidos de participación. Por el contrario, es un llamado a que abramos múltiples y variados lugares de dialogo, de análisis, de discusión, de confrontación de ideas: Por qué no crear Círculos Deliberativos de Educación a lo largo y ancho del país en el que desde variadas especificidades, identidades y contextos, profundicemos en torno a los problemas educacionales que nos aquejan. Es, en definitiva, una invitación a profundizar en la democracia. Y a tomarse en serio el mensaje que los jóvenes son están manifestando.
Abraham Magendzo K
Fundación IDEAS
Cátedra UNESCO en DDHH/UAHC
Junio 2006
Posted by abraham at 05:58 PM | Comments (0)
Junio 05, 2006
EL DERECHO A UNA EDUCACION, A UNA EDUCACION DE CALIDAD CON EQUIDAD PARA TODOS: El ejercicio de un derecho humano
Uno de los aspectos más rescatables del movimiento estudiantil que ha convulsionado a la opinión publica es el haber puesto en la discusión el tema de la educación como un “derecho”, como un derecho humano reconocido en diversos instrumentos internacionales. Pareciera que los estudiantes están tomando conciencia clara que nuestro sistema educacional es inequitativo, que en la educación se está reproduciendo las injusticias y desigualdades sociales, que la educación no puede (¿o no quiere?) romper el circulo vicioso que hace que los resultados dependan más de la procedencia socio-cultural-económica”, de la que provienen, de su “cuna”, que de la educación a la que acceden.
Decir que la educación es un derecho consagrado en la Declaración Universal de Derechos Humanos significa, en primer lugar, como lo hace el Relator Especial de Naciones Unidas Vernor Muñoz Villalobos en su informe sobre el derecho a la educación (2005), que cada vez es mayor la jurisprudencia de los tribunales nacionales, así como de los mecanismos regionales de derechos humanos, que demuestra que los derechos económicos, sociales y culturales, sí se prestan a recursos judiciales en los casos de violación flagrante. La educación se encuentra entre estos derechos. El derecho a la educación es la clave para el disfrute de todos los derechos. La realización del derecho a la educación permitiría el disfrute de, entre otros, el derecho a la libertad de opinión y expresión y el derecho a la participación. El derecho a la educación debería hacerse efectivo sin discriminación.
El Relator hace notar que existe la imperiosa necesidad de "mover la
educación hacia los derechos humanos" considerando la educación como un derecho humano del cual el Estado tiene la obligación de asegurar la promoción y protección; es decir, trascender la concepción de la educación como negocio o mecanismo patriarcal uniformador para restituir su
sentido substancial destinado a la construcción del conocimiento en el marco de convergencia y aprendizaje de todos los derechos humanos”.
Desde esta perspectiva, entonces la educación debe ser concebida como un derecho y no un “servicio”. Los derechos son exigibles, irrenunciables e indivisibles como queda constatado y reconocido en los instrumentos
internacionales de derechos humanos. Al ser exigible el derecho a la educación es justiciable. En este sentido, el derecho a la educación es una garantía individual y un derecho social cuya máxima expresión es la persona en el ejercicio de su ciudadanía.
Según el Relator Especial la disociación del derecho a la educación del derecho a un contenido específico de la educación ha causado problemas serios, como por ejemplo: a) se ha entendido la educación
como un servicio negociable y no como un derecho; b) ese servicio queda al margen de la organización de sociedades justas y equitativas al no tener un contenido explícitamente conectado con los derechos enunciados en los instrumentos de derechos humanos; c) los servicios pueden ser diferidos, renunciados, pospuestos, superados y hasta negados, especialmente (aunque no únicamente) a las culturas y personas discriminadas”.
En segundo término queremos enfatizar y rescatar la idea de que la esencia de la educación como un derecho no es necesariamente su valor utilitario y economicista, sino que su valor intrínseco vinculado con el desarrollo integral de la persona que tiene como fin formar sujetos de derechos y responsabilidades fundamentado en los derechos humanos. En esta óptica que hay que concebir la educación desde una concepción de “desarrollo humano” más que ligada a una concepción de “crecimiento económico”. Se trata, entonces, de “ofrecer inversiones a la educación no sólo para facilitar el desarrollo económico, sino también, y sobre todo, para construir valores y conocimientos que tengan como fin desarrollar la dignidad humana.
Un tercer aspecto y al cual quisiéramos poner mayor atención es que cuando hacemos referencia a que la educación es un derecho, este derecho va más allá del mero acceso a la escolarización formal para abarcar el derecho a una educación de calidad con equidad que permita el pleno desarrollo de la personalidad humana, ofreciendo igualdad de oportunidades a todos y a todas sin distingo de ninguna naturaleza.
El derecho a una educación de calidad de la educación como un derecho humano la referimos tanto a la calidad de insumos, por ejemplo: la del curriculum, la calidad y preparación de los docentes, los recursos financieros, materiales y didácticos con las que cuentan las instituciones educacionales, los procesos de gestión y administración educacional y a la calidad de resultados que dice relación por ejemplo con los logros, rendimientos y aprendizajes alcanzados por los estudiantes, con la retención de éstos en el sistema educacional, con los años de escolaridad logrados. La calidad de los resultados está íntimamente relacionada con la calidad de los insumos. Dicho de otra manera, la calidad de los resultados está mediada por la cantidad de recursos que se le asigna al sistema educativo desde las políticas públicas; el apoyo técnico que se le proporciona a las escuelas en su gestión institucional para llevar a cabo proyectos innovadores vinculados directamente con la calidad; las características culturales, sociales y económicas de la familia; la calidad de los procesos ambientales del hogar de los estudiantes; la gestión liderada por el personal directivo y al grado de participación de la comunidad escolar en ella; las características profesionales del profesor; la conducción del proceso de enseñanza-aprendizaje; el tamaño del colegio, la calidad de la infraestructura, los laboratorios y el tamaño del curso.
Se suma a esto la calidad del curriculum que selecciona los conocimientos, habilidades, actitudes, valores esenciales-básicos-estructurantes que le permiten a los estudiantes participar efectivamente en la vida como ciudadanos, padres-madres, trabajadores. Un curriculum es de calidad cuando tiene aperturas para aceptar la pluralidad cultural, social, geográfica, étnica, religiosa, entre otras, así como la diversidad que significa atender aptitudes e intereses diversos. Cuando se señala la apertura, se entiende que pese a ser un curriculum común para todos da señales y provee de un espacio para la diversidad curricular.
Por su parte, la equidad educacional la vinculamos estrechamente con la igualdad de oportunidades. Es decir con la potencialidad que tiene cada individuo, asegurada por derecho, a poder acceder a todas aquellas posibilidades que la sociedad ofrece, de las cuales no se puede ser excluido, a no ser por una iniciativa o decisión propia de no querer acceder a alguna de estas posibilidades. Un sistema educacional ofrece igualdad de oportunidades cuando brinda acceso a la educación a toda la población estudiantil, sin distingo del nivel socio económico de los estudiantes, sus procedencias étnicas o culturales y cualquier otra variable que tenga un notorio poder discriminatorio.
Por su parte, la equidad curricular refiere, a la distribución del conocimiento de manera “justa”, igualitaria a la población escolar, independiente de su procedencia social, económica, étnica, geográfica, religiosa o de género. Un curriculum es, inequitativo cuando hace distinciones respecto al conocimiento básico, estimando que para algunos, debiera ser exigente y actualizado, por ejemplo, para estudiantes procedentes de sectores acomodados y para otros, provenientes de sectores desaventajados, puede ser menos demandante y poco significativo.
En síntesis, los estudiantes se han percatado- y lo están haciendo notar con fuerza y solvencia, que si la educación es un derecho no basta con la igualdad de acceso, sino que impostergablemente hay que avanzar a la igualdad de condiciones para que todos los estudiantes, sin distinción de ninguna naturaleza, puedan desarrollar al máximo sus potencialidades y alcanzar los mejores resultados. En este sentido están demandando una igualdad de proceso, que se vincula con todos aquellos medios y recursos materiales, pedagógicos, cuniculares, técnicos y didácticos para asegurar la igualdad de resultados. Las condiciones para alcanzar la igualdad en los resultados son de diversa naturaleza (financiera, pedagógica, recursos humanos, medios tecnológicos, etc.) pero, por sobretodo, debe favorecer con acciones afirmativas a los estudiantes que, por razones económicas sociales o culturales u otras, no pueden desarrollar el máximo sus potenciales. En otras palabras, la equidad debiera ser parte de una política pública intencionada. Las autoridades encargadas de las decisiones educacionales deben ser sensibles a la idea de que son responsables de favorecer o desfavorecer la equidad.
Posted by abraham at 10:10 AM | Comments (3)